El costo de la información

El costo de la información

Martes 9 Dic 2008

La creación, manejo y uso de la información se ha vuelto una parte cada vez más importante de nuestras vidas hasta el punto de volverse indispensable. Es en ese sentido que existen una serie de formas de adquirir información, la cual dependiendo del formato o medio tienen un costo diferente para quien la compra. Quisiera expresar algunas ideas que me vienen dando vueltas con respecto a cómo se cobra esta, cuales son los costos asociados, entre otras cosas.

En particular quiero enfocarme a la información digital (en este artículo, dejaré de lado el tema del copyright ya que se alargaría mucho), independiente del contenido (música, películas, imágenes, texto, otros). Todos tienen en común una serie de propiedades que la hacen distinta de otros bienes económicos lo cual implica que no siempre pueda ser tratada de una manera convencional como producto, como paso a explicar.

Información como producto

Cuando compramos un software/música/película, ¿qué es lo que estamos pagando? Claramente no el medio en que recibimos la información: si el costo del CD o de la conexión a Internet para transmitir los datos fuera la mayor parte de los costos, ¡todo sería mucho más barato! En la tabla siguiente se puede ver el costo por gigabyte (aunque es un tanto antigua, es clara la tendencia).

Lo que estamos pagando en realidad es la información transmitida en ese medio, es decir, la secuencia de 1's y 0's (pensando en sistemas digitales). Es ahí donde reside el valor principal de la información, ya sea esta software, música, etc.

Sin embargo, a diferencia de productos como, por ejemplo, un neumático, la información es fácilmente replicable: Quiero decir con esto que el costo de crear y almacenar una copia exacta de la información es muy baja comparada con, por ejemplo, fabricar otro neumático. Más aún, esta nueva copia no implica ningún perjucio para el original, ésta se mantiene intacta.

Es posible pensar que la información entonces pudiese considerarse como un bien no rival, es decir bienes que pueden ser consumidos por muchas personas de manera ilimitada. ejemplos clásicos de bienes no rivales son la seguridad nacional o la televisión. Sin embargo, no es claro que la televisión o la seguridad nacional sean tan escalables (nuevamente, dado las tecnologías actuales) como lo es la información digital.

Es decir, si compro 2 CD's que son exactamente iguales, no deberían cobrarme el doble, ya que el mayor costo (la información contenida en el CD) ya la pagué, ergo, sólo debiesen cobrarme el doble por el medio transmitido (en este caso, el disco plástico).

Al terminar este artículo, termino con más preguntas que respuestas :-) pero en definitiva, creo que es importante que todos le demos unas vueltas al asunto. Sería interesante leer otras opiniones al respecto, desde otros puntos de vista también.

¿Crees que la información debiese considerarse como un producto más, o por el contrario, es un caso aparte?

PS: Gracias a Carlos Lopez y Juan Eberhard por discutir algunas ideas para este artículo.

Imágenes: Flickr, NFS.gov

Foto de Alvaro Alvaro Graves @alvarograves PhD en Ciencias Cognitivas e Investigador en temas de Open Data, Visualizaciones, Web Semántica, eScience y Web Science. Ingeniero civil en computación. http://www.graves.cl