Por dinero

Por dinero

Miércoles 25 Feb 2009

Cuando estaba en cuarto año de la Universidad, conversaba con una amiga que estudiaba medicina cuando me vi contándole que había escogido mi carrera cuando había sentido que mi vocación por la ingeniería era más fuerte que mi vocación por la pedagogía. "¿¡Vocación!?" me dijo -- "¿pero qué vocación puede haber en la ingeniería?".

Su sorpresa y su risa eran genuinas, me impresionó mucho. No lo dijo de mala onda contra mí, lo dijo espontáneamente, y no supe qué contestar. Pero pasé después largas horas pensando en por qué se había sorprendido, por qué se había reído.

La respuesta me llegó de golpe: hay gente que estudia ingeniería por plata (dinero). Es más, quizás la mayoría lo hace por eso.

Al día siguiente la Escuela (de Ingeniería) no se veía igual que antes. Era otro lugar. Al menos durante unos días, no era el lugar donde había aprendido que había más de un infinito. No era el lugar donde presencié a más de alguien dictar cursos completos de temas muy complicados completamente de memoria. Era un lugar lleno de gente calculadora (plop), un lugar corrupto, sucio.

Entiéndanme bien: encuentro perfectamente legítimo que alguien quiera saber cuánto va a ganar de sueldo, e incorpore ese elemento en su decisión. Por ejemplo, de acuerdo FuturoLaboral.CL, en su primer año de egresado un Ingeniero Civil en Computación en Chile gana en promedio 970.000 CLP, o sea unos 1.760 USD al mes, y al cabo de 5 años 1.500.000, o sea unos 2.500 USD al mes. Un Técnico en Programación, de acuerdo al mismo sitio, estudiando 3 años, aspira a ganar exactamente 1/3 de esas cantidades. Este es un elemento que no esta de más saber al elegir una carrera. (Entre paréntesis, el caso de Chile en que de profesional a técnico hay un factor 3x es bastante anómalo, todos los países en vías de desarrollo tienen una pequeña elite profesional que explota al resto, pero en el caso de Chile la desigualdad de ingresos es mucho peor que en otros países en vías de desarrollo con un nivel de vida similar.)

Ahora bien, lo que no encuentro legítimo al elegir una profesión como ingeniería, es que que los ingresos futuros sean el factor determinante. Por una parte, porque la profesión es para toda la vida y si uno empieza a los 18 años a enfocarse en ganar-gastar-ganar-gastar- no parará nunca más. Nunca más en la puta vida. Pero esa no es la razón principal.

La razón principal para mí, es que el técnico, el científico, es heredero de una tradición hermosa, que incluye entre sus ancestros a gente brillante que con papel y lápiz, o a veces con un trozo de tierra y una vara, eran capaces de descubrir verdades profundas. Porque el resto de la sociedad confía en que los juguetes que inventamos pueden cambiar el mundo. Porque los que nos heredaron esta tradición fueron capaces de hacerlo.

Todavía no ha llegado el día en que me toque saber qué soy capaz de hacer por plata, pero estudiar no fue una de esas cosas. Por eso para mí fue intenso, vívido, escuchar las palabras finales de la ceremonia de graduación que fueron, como cada año: "Ingenieros, ingenieras, he aquí vuestro título. Ahora, sed dignos de él."

Fuente imagenes: Wikimedia Commons, Steve Sque.

Foto de ChaTo Carlos Castillo @ChaToX PhD en Ciencias de la Computación, investigador en minería de datos y computación social, particularmente en medios sociales durante crisis humanitarias. http://www.chato.cl/