Subrepresentación femenina en ciencia y tecnología

Subrepresentación femenina en ciencia y tecnología

Martes 12 Mayo 2009

Plantear una discusión respecto de la participación femenina en la vida pública puede llegar a ser tan complejo como discutir sobre política o religión. Mientras algunos lo creen suficientemente relevante como para crear grupos de interés, organizaciones y políticas especiales, otros, mujeres y hombres, lo rechazan o desestiman.

En mi opinión, el que los datos muestren una subrepresentación femenina en diversos ámbitos públicos, merece un análisis.

Un dato concreto es el ingreso de mujeres a carreras de ingeniería. No tengo las cifras para otras escuelas pero en el año de mi ingreso, la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile registró 97 mujeres entre las 643 personas que ingresaron al plan común, es decir, sólo un 15,1%. Considerando las cifras desde 1985, el ingreso femenino ha variado desde un mínimo de 13,9% en 1986, hasta un máximo de 22,3% en el año 1999, manteniéndose bajo el 20% durante esta última década.

El mismo fenómeno se advierte en el estudio de indicadores de productividad por género en algunas disciplinas del área científica y tecnológica (Conicyt - Krauskopf, E.) [PDF]. El trabajo se focalizó en el aporte que han realizado los investigadores en Chile en las siguientes disciplinas ISI: Biología Molecular y Genética, Bioquímica y Biofísica, Inmunología, Neurociencias y conducta, Química orgánica/Cs. de Polímeros, Ingeniería Matemática, Lenguaje y Lingüística, Economía. Como se puede observar en la gráfico adjunto, la participación femenina en la producción de publicaciones científicas es muy pequeña.



Las razones que llevan a las mujeres a optar por carreras alejadas de las ciencias y tecnologías no están del todo claras. Qué hace que una niña desarrolle o no sus habilidades en ciencias y matemáticas no es evidente, pero mucho se especula al respecto. Algunos todavía piensan que es un tema de capacidad. Para otros es un tema cultural. Muchos pensarán que es simplemente un asunto de opción personal. Pero, ¿es eso realmente cierto?, ¿o hay algo en el entorno de esas niñas que las lleva a elegir otras disciplinas en lugar de ciencias o matemáticas?, y ¿cuál es la pérdida en términos globales para la humanidad?

No tengo tampoco respuestas a esas preguntas, pero sí tengo claro que otros se han dado al trabajo de eliminar cualquier tipo de discriminación entre las personas, incluyendo entre ellas la discriminación por género, como una forma de contar con una sociedad más igualitaria, y en algún sentido, más justa.

En particular respecto de este tema, en Estados Unidos una enmienda conocida como Title IX Education Amendments of 1972 establece que “Ninguna persona en los Estados Unidos será, con base en su sexo, excluida de la participación en, se le negaran los beneficios de, o será sujeto de discriminación en ningún programa o actividad que reciba asistencia económica federal.”, es decir, aplica a casi todos.

Esa distinción le ha permitido observar el fenómeno y generar estadísticas para evaluar los logros y falencias de la enmienda IX, como la incursión cada vez más igualitaria de la mujer en la universidad, alcanzando igual proporción a nivel de bachilletaro, o la existencia de un gap a nivel de posgrado.

Si el análisis se hace respecto de las disciplinas seguidas por hombres y mujeres, lo que se observa es una baja participación femenina en las disciplinas STEM (Science, Technology, Engineering, and Mathematics). Por ello, The Society of Women Engineers ha establecido dos metas de política pública para el presente año fiscal norteamericano:

1. El fortalecimiento de las escuelas de América respecto de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, y la necesidad de una fuerza laboral tecnológicamente alfabetizada [PDF]. Y,
2. La aplicación del Título IX a los campos de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas [PDF].

Muchas mujeres y niñas de todo el mundo están excluidas de la participación en ciencia y tecnología, ya sea por pobreza y falta de educación (en todos los niveles), o por aspectos jurídicos, institucionales, políticos y culturales de su entorno. No es un accidente el que los Objetivos de Desarrollo del Milenio promovidos por la ONU incluyan el PROMOVER LA IGUALDAD ENTRE LOS SEXOS Y EL EMPODERAMIENTO DE LA MUJER.

Sin ser una experta en temas de género, soy mujer y me muevo en un mundo de hombres desde que entré a estudiar ingeniería. Nunca volví a estar en una sala con más mujeres que hombres, o a compartir una reunión de trabajo con una representación equilibrada de ambos géneros. Soy profesional y cuento con herramientas sicológicas y formativas para velar por mi bienestar y el de mi hija, pero para muchas mujeres ese no es el caso, ni en Chile ni en otros países del mundo, como lo indica UNESCO en Science, technology and Gender [PDF]. Por eso, aunque much@s colegas se resistan, creo que es importante estudiarlo y analizarlo hasta que sea natural, se supere, y deje de ser un tema. Mientras llega ese día, tenemos mucho por revisar.

Continuará…

Foto de veronica.acha Verónica Achá @veronicaacha Ingeniero C. en computación, U. de Chile. M.Sc. in Public Policy and Mgmt., Carnegie Mellon U.. http://www.linkedin.com/in/vacha