Privacidad, ¿para qué?

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En los últimos años la cantidad de información que es recolectada e indexada sobre cada uno de nosotros es mucho mayor que antes. Debido a este cambio tecnológico, violentar nuestro derecho a la privacidad en forma masiva es mucho más fácil. Mantener en privado los aspectos sobre nuestra vida que nos conciernen solamente a nosotros es mucho más difícil.

Probablemente estemos de acuerdo en que la privacidad es un derecho importante. Pero, ¿por qué, exactamente?

¿Por qué necesitamos privacidad?

Una primera respuesta podría ser que simplemente no queremos que entren en nuestra casa y desordenen nuestras cosas, o que nos paren en la calle para registrarnos a cada rato. En el control de seguridad de cualquier aeropuerto queda clarísimo que una revisión es una molestia. Pero evitarnos la molestia de una inspección no es, obviamente, el motivo principal por el cual nos interesa nuestra privacidad.

El segundo motivo es mucho más importante: nos interesa preservar nuestra dignidad. No queremos que terceros examinen, opinen, juzguen, se burlen, etc. de lo que hacemos o de lo que escribimos en privado.

Pero si la privacidad es el derecho a evitar la intrusión y mantener nuestra dignidad, entonces si es un sistema automático el que analiza nuestras acciones, no tenemos por qué quejarnos. El juez Richard Posner escribió en el año 2005:

Se dice que recolectar vastas cantidades de datos personales, principalmente por medios electrónicos, es una invasión de la privacidad. Pero recolectar y procesar información mediante máquinas no puede, como tal, invadir la privacidad. Dado su volumen, los datos son primero revisados por computadores, que buscan nombres, direcciones, números de teléfono, etc. que tengan valor de inteligencia. Esta revisión inicial, lejos de invadir la privacidad (un computador no es un ser inteligente), evita que la mayoría de los datos privados sea leída por un oficial de inteligencia [Posner, Washington Post, 2005].

Los computadores no se reirán de las cosas que buscamos en la web, ni juzgarán las opiniones que expresamos en los correos que enviamos a nuestros amigos. Si un gobierno ejecuta un programa automático que revise todos nuestros correos y comunicaciones, o un programa que vigila todas las actividades on-line, a nosotros no nos importuna y nuestra dignidad no se ve comprometida. Seguimos teniendo privacidad. ¿O no?

La verdadera razón

La falla en el razonamiento anterior es la premisa. La privacidad de los ciudadanos es importante por una razón de fondo: para limitar el poder del Estado, y dar más libertad a los individuos. Esta razón sustancial responde a la necesidad de mantener dentro de límites razonables el poder que se entrega al gobierno sobre los individuos.

En democracia, el poder que se entrega al gobierno es el mínimo necesario para cumplir su función. Hacer lo contrario es permitir la formación de un gobierno totalitario, en que la información absoluta es usada primero para manipular la opinión de las personas, y después directamente para chantajear a los oponentes políticos.

Incluso antes de llegar a un gobierno tiránico hay otra razón poderosa para defender nuestra privacidad, y es evitar la tiranía de la mayoría. Si somos vigilados en todo momento, tendemos a comportarnos de acuerdo a lo que se espera de nosotros, ahogando la creatividad y la variabilidad individual que son clave para nuestro desarrollo individual y para el avance de la sociedad:

Por esto no basta la protección contra la tiranía del magistrado. Se necesita también protección contra la tiranía de la opinión y sentimiento mayoritario; contra la tendencia de la sociedad a imponer, por medios distintos de las penas civiles, sus propias ideas y prácticas como reglas de conducta a aquellos que disientan de ellas; a ahogar el desenvolvimiento y, si posible fuera, a impedir la formación de individualidades originales y a obligar a todos los caracteres a moldearse sobre el suyo propio.

Hay un límite a la intervención legítima de la opinión colectiva en la independencia individual; encontrar y defender este límite contra toda invasión es tan indispensable para una buena condición de los asuntos humanos, como la protección contra el despotismo político. [Stuart Mill, On Liberty, 1869].

Legislación al servicio de las personas

Una componente de la solución para mantener nuestro derecho a la privacidad a pesar de los avances tecnológicos, es la vía legal: leyes que protejan nuestro derecho a la privacidad. Legalmente, los problemas de copyright y privacidad están conectados. En ambos casos se trata de información que "pertenece" a una persona y no debe diseminarse sin permiso. Pero en la práctica hay una tremenda diferencia:

Con el coyright, los intereses amenazados son poderosos y están bien organizados; con la privacidad, los intereses amenazados son difusos y están desorganizados. Con el copyright, los valores al otro lado de la protección (nuestro acervo cultural común, o el dominio público) no son ni convincentes ni se entienden mucho. Con la privacidad, los valores al otro lado de la protección (la seguridad, la guerra contra el terrorismo) son convincentes y se entienden bien. El resultado de estas diferencias, como cualquier teórico de la política podría predecir, es que durante los últimos 10 años, hemos visto un montón de cambios legislativos y tecnológicos para resolver los problemas del copyright, pero muy pocos para resolver los problemas de la privacidad [Lessig, Code 2.0, 2006]

La propuesta JUSTICE. Hay señales recientes que indican que la privacidad de los ciudadanos sigue siendo un tema importante. El 17 de septiembre de 2009 un grupo de senadores estadounidenses presentó una propuesta de ley denominada JUSTICE (Judicious Use of Surveillance Tools In Counterterrorism Efforts: "Uso juicioso de herramientas en esfuerzos anti-terroristas").

La descripción de la propuesta revela lo lejos que han llegado los que buscan mantener a la sociedad norteamericana bajo vigilancia. La propuesta JUSTICE incluye que las intervenciones telefónicas deban obligatoriamente identificar la persona y el teléfono siendo intervenido, evita que el gobierno pueda hacer recolecciones indiscriminadas de información sobre comunicaciones desde EEUU al exterior, restringe el alcance de los esfuerzos anti-terroristas solamente a grupos terroristas (para no incluír a grupos domésticos que hacen acciones de desobediencia civil), y termina con la inmunidad retroactiva que se entregó a las empresas de telecomunicaciones que ayudaron en los programas ilegales de escucha durante el gobierno de Bush. Hay más información sobre JUSTICE en el sitio de la EFF.


Fuentes: "Code 2.0" [ver online]. Perseus Books, 2006; EFF: privacy; Washington Post: Our Domestic Intelligence Crisis, Stuart Mill: "On Liberty". Fotos: Camila Urrea @ Flickr (CC), Jonas Hannestad @ Flickr (CC), What Daves Sees @ Flickr (CC).

Foto de ChaTo

— Investigador senior en el área de minería de datos en la web y computación social. +Más información »

2 Comentarios

Experimento

Creo que se puede hacer un experimento dejemos de lado nuestra privacidad, publiquemos todo lo que hacemos mostrémoslo al mundo... estemos orgullosos de nosotros mismos porque hacemos cosas que nosotros consideramos buenas sin importar lo que opine el resto seamos publicos no privados

El Estado es solo una parte

Creo que estás enfocando el tema en solamente una parte, y habría que generalizar la razón de por qué nos sentimos propensos a defender la privacidad. Pienso que la privacidad la vemos de manera innata como un mecanismo de defensa: si el otro sabe menos de mi, será menor el potencial daño que pueda provocarme. Y esto se aplica al Estado, a ladrones, a amigos de dudosas intenciones, etc.

Jens