La economía atascada

Nota: artículo largo (1200 palabras, ~6 min).

El derecho de propiedad es una de las herramientas más importantes para luchar contra la "tragedia de los comunes": el hecho de que si un recurso finito es "de todos", entonces el recurso es sobre-explotado y extinguido.

En el otro extremo, cuando la propiedad de un recurso está fragmentada más allá de lo necesario se produce la tragedia de los anti-comunes, que ocurre cuando el acceso a un recurso está dividido en fragmentos exclusivos mucho más pequeños que lo necesario para crear valor.

En una tragedia de los anti-comunes, muchas personas tienen acceso a una pequeña pieza y no pueden hacer nada útil con esa pieza sin ponerse de acuerdo con todos los demás.

"The Gridlock Economy"

Michael Heller describió este fenómeno en Enero de 1998 en un artículo en Harvard Law Review y en Mayo de 1998 escribió junto a Rebecca Eisenberg un artículo en Science explicando cómo la existencia de demasiados derechos de propiedad intelectual está generando que haya menos productos útiles para la salud humana.

En "The Gridlock Economy" Heller, armado con evidencia sustancial y numerosos ejemplos, explica cómo la tragedia de los comunes "arruina mercados, detiene la innovación, y cuesta vidas".

Aviones que no vuelan

En el año 1906 los hermanos Wright obtuvieron una patente sobre el aeroplano. Glen Curtiss y otros inventores mejoraron el diseño, los controles y los motores, obteniendo patentes sobre sus nuevos componentes. Los inventores de las distintas partes nunca pudieron ponerse de acuerdo en los términos de licenciamiento de sus distintas patentes, y en 1913 una corte ordenó a Curtiss dejar de fabricar aeroplanos.

Para 1917 la situación era insostenible. En EEUU la industria aeronáutica no funcionaba, mientras que en Europa se seguían fabricando aviones durante la Primera Guerra Mundial. Un comité del Congreso, como un asunto de seguridad nacional, forzó en Julio de 1917 la creación de un consorcio de patentes obligatorio, que se hizo cargo de las patentes clave respecto a los aeroplanos y comenzó a pagar un precio fijado por el Congreso a cada inventor.

Medicamentos que no curan

En Octubre del 2005 Jensen y Murray mostraron en Science que casi el 20% del genoma humano es objeto de alguna patente, y que algunas secuencias están cubiertas por hasta 20 patentes distintas. Independientemente de lo que pienses sobre si éste es un tema patentable o no, el hecho es que los fragmentos del genoma relacionados con enfermedades son el área más patentada. Cualquier medicamento nuevo requiere conseguir numerosas patentes que están relacionadas cercana o vagamente con el medicamento, o incluso con alguna interacción del medicamento.

Y el hecho es, que el medicamento no puede salir al mercado hasta que no se hayan obtenido licencia sobre todas y cada una de las patentes involucradas. Y esto lo saben los dueños de las patentes, por lo cual se produce un bloqueo en la negociación: cada uno sabe que "su" patente es clave para avanzar. El resultado es que se producen múltiples litigios legales en distintos frentes, aumentando el precio de los medicamentos y a menudo impidiendo simplemente que salgan al mercado. Las farmacéuticas prefieren, al final, tratar de innovar en las áreas en que hay menos patentes, que no son tan relevantes para la salud humana.

Los pocos casos de éxito son como el del "Golden Rice" (un arroz rico en vitamina A): situaciones en que la negociación es "en público" con un grupo decidido que presenta el tema de la licencia de (¡en este caso, 70!) patentes como un tema humanitario.

Tiendas que no venden

Heller desarrolló el concepto de tragedia de los anti-comunes durante su trabajo en el Banco Mundial como asesor de la Unión Soviética en temas de derecho de propiedad. La URSS otorgó derechos de propiedad a múltiples grupos simultáneamente: el derecho a vender, el derecho a arrendar, el derecho a ocupar, el derecho a determinar el uso, etc. Estos derechos los puso en distintas manos, de manera que para abrir una tienda había que poner a mucha gente de acuerdo, gente que sabía que si ellos no estaban de acuerdo, la tienda no se abría.

Lo mismo sucedió con muchos apartamentos comunales, en que los derechos de propiedad fueron otorgados a nivel de cada habitación. Para vender un departamento, había que poner de acuerdo a todos los "dueños" de la casa que debían estar de acuerdo en vender su habitación y la parte que les correspondía de las áreas comunes. Heller indica que de acuerdo a sus fuentes, a veces este acuerdo se lograba mediante la persuasión, otras veces mediante una granada de mano.

¿No deberían ensamblarse los pedazos automágicamente?

Heller entrega muchos más ejemplos en los cuales simplemente está claro que es imposible poner de acuerdo a tanta gente. Normalmente la situación tiene ganancias que son del todo-o-nada, en que cada uno de los micro-propietarios sabe que su consentimiento es necesario, por lo que fuerza la situación hasta el máximo. Esto incrementa el costo de la transacción hasta el punto en que no vale la pena intentar tratar de juntar los trozos, sean estos patentes o cualquier otro derecho de propiedad. Además, sicológicamente, estamos menos preparados para entender y lidiar con una tragedia de los comunes que con una tragedia de los anti-comunes. Entendemos la sobre-utilización, pero no la sub-utilización.

Cuando faltan medicamenos que salvan vidas, suspiramos e inventamos excusas: los descubrimientos médicos son casuales; Dios trabaja de forma misteriosa. Cuando las redes inalámbricas son lentas, o la tierra de los Nativos Americanos no se ocupa [otros dos casos del libro], no nos cuestionamos la situación. Las pérdidas parecen abstractas, inevitables, o remotas.

No lo son. Estos atascos [gridlocks] son una creación humana que no es causada por leyes inmutables de la naturaleza. No es intrínseca a la economía o a la cultura. La sub-utilización de recursos es el resultado de errores y fallas en la organización económica, legal, y social. Ocurre cuando el derecho de propiedad se desborda.

En el diagrama, se representan las distintas posibilidades en el espectro de propiedad. Puede ser que el propietario sean todos (lo que a veces genera una tragedia de los comunes), o que se divida un bien escaso entre un grupo de personas que puedan explotarlo, o que se divida tanto el bien que sea imposible sacar provecho de cada fragmento (lo que genera una tragedia de los anti-comunes). Heller plantea un grupo de soluciones a este tipo de problema, que intentaré resumir en un próximo post.



Michael Heller: "The Gridlock Economy. How too much ownership wrecks markets, stops innovation, and costs lives.", Basic Books, 2008.

Fuente fotos: Docman @ Flickr (CC), woodley wonder works @ Flickr (CC), Seed Magazine (non-free!)

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