Los Monopolios Intelectuales y los Países en Desarrollo

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El autor de ciencia ficción Robert A. Heinlein escribió en 1939: "Ha aparecido en las mentes de ciertos grupos en este país la idea de que porque un hombre o una empresa ha obtenido beneficios del público durante una serie de años, el gobierno y los tribunales tienen la obligación de garantizar dichos beneficios en el futuro, a pesar de que las circunstancias cambien y ésto sea contrario al interés público. Esta extraña doctrina no es apoyada por ley o estatuto alguno. Ni los individuos ni las corporaciones tienen derecho a acudir a un tribunal a pedir que el reloj de la historia se detenga o dé marcha atrás".

Boldrin y Levine en "Against Intellectual Monopoly" describen con este párrafo de Heinlein la situación de las empresas que quieren aumentar el copyright y las patentes: han obtenido rentas monopólicas en el pasado, y se consideran con derecho a seguir percibiéndolas indefinidamente a costa de todos nosotros.

La industria de la música y el cine alega por ejemplo que los computadores e Internet han bajado el costo de distribuir información, que era gran parte de su negocio. Tienen razón en ello. Pero también deben reconocer que las nuevas tecnologías reducen los costos enormemente para ellos también. Muchas de las funciones de un estudio de edición profesional, que podían costar millones de dólares, se pueden obtener ahora, con inversiones que son del orden de unos pocos miles de dólares. Muchas industrias en el pasado han tenido que adaptarse a condiciones cambiantes, y sí, el avance tecnológico hace que ciertos negocios dejen de ser rentables. Cada vez que eso sucede, debería ser causa de celebración: significa que hemos dado un salto cualitativo en productividad.

Los países en desarrollo

Durante los últimos años hemos visto como en los países pobres o en desarrollo siguen aumentando los monopolios intelectuales. En parte, debido a que los tratados de libre comercio impulsados por EEUU y Europa incluyen medidas que van más allá de los acuerdos multilaterales de propiedad intelectual. Por ejemplo Chile, al firmar el tratado de libre comercio con EEUU aumentó la duración del copyright de "vida del autor+50 años", a "vida del autor+70 años", sin que hubiera prácticamente ninguna discusión.

Éste no es el único mecanismo con el cual los países en desarrollo socavan su dominio público. También hay un círculo vicioso en el cual los países en desarrollo que permiten monopolios intelectuales de mayor alcance, reciben más inversión extranjera, a costa de reducir sus propias posibilidades de crecer en el plano tecnológico. Esto es nefasto, porque el desarrollo tecnológico, particularmente de las economías emergentes, requiere legislación que estimule la competencia y reduzca al mínimo posible el ámbito y la duración de las patentes.

Lamentablemente, los países pobres pueden entrar en una competencia por quién provee de la ley de patentes más absurda y de los períodos de copyright más largos. Uno podría pensar que este círculo vicioso no puede continuar para siempre. Por ejemplo, los países pobres también tienen incentivos para reducir la protección de los trabajadores al mínimo, y explotar a adultos y niños al máximo. Pero en este último caso, hay una competencia directa con los trabajadores de los países ricos que exigen ellos mismos una mínima legislación laboral y medioambiental en los países pobres, entre otras cosas.

Pero no pasa lo mismo en el caso de las patentes. En este caso, los países pobres están solos. La razón es la siguiente:

La mayoría de los bienes físicos son, y en las décadas que vienen, seguirán siendo con más frecuencia producidos en países menos desarrollados. La mayoría de las innovaciones y las creaciones están ocurriendo en el mundo desarrollado, y las revoluciones en tecnologías de información y biotecnologías sugieren que esto continuará por un tiempo al menos. No es de sorprender, por lo tanto, que una nueva versión del eterno parásito del progreso económico --el mercantilismo[*]-- esté emergiendo en los países ricos de Norte América, Europa, y Asia. [...]

En la mente de los que profesan esta nueva versión del mercantilismo, la Organización Mundial del Comercio debe conseguir que el comercio sea lo más libre posible, para que podamos comprar los productos de "ellos" a menor precio. También debería proteger nuestra propiedad intelectual lo más posible, para que podamos venderles "nuestras" películas, software y medicamentos a un precio mayor.

[*] El mercantilismo fue la teoría económica imperante entre los siglos XVI y XVIII, que sugería que los países debían adoptar una política proteccionista sobre su economía, favoreciendo la exportación y desfavoreciendo la importación, sobre todo mediante la imposición de aranceles.

En la imagen de la derecha, se muestra un mapa del mundo en que la superficie de cada país está en proporción a los royalties y pagos por licencias que recibe. ¿Puedes encontrar tu país?

La esperanza para los países en desarrollo está en que podamos convencer a nuestros legisladores de que no continúen esta locura auto-destructiva y ayuden a nuestra economía a crecer mediante un entorno competitivo y que fomente la innovación. Otra esperanza es que en los países desarrollados se den cuenta de que tampoco les conviene a ellos. Al igual que la doctrina mercantilista, el hecho de que los países ricos puedan vender sus películas, software y medicamentos a un precio mayor a los países pobres, significa también que en los países ricos estos bienes tendrán un mayor precio y que sus industrias, contando con mayor protección, no tendrán incentivos para encontrar formas mejores y más baratas de hacer las cosas.

El resultado final dependerá de que existan ciudadanos activos capaces de hacer un contrapeso a los millones de dólares en lobby que están gastando los monopolios intelectuales para auto-perpetuarse.

Fuente: Michele Boldrin y David K. Levine: "Against Intellectual Monopoly". Cambridge University Press, 2008. (El texto completo está disponible en línea en este enlace, en versión de Enero del 2007, previa a la versión final de la editorial.) Fotos: Wikipedia: Robert A. Heinlein, WorldMapper.org

Foto de ChaTo

— Doctor en Ciencias de la Computación, dedicado a la minería de datos en medios sociales para mejorar la respuesta durante crisis humanitarias, y para estudiar la relación entre medios tradicionales de noticias y medios sociales. +Más información »