Fuentes poco confiables

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¿Qué es bueno? ¿qué es malo? ¿quién sabe? se preguntaba la (especie de) sacerdotisa de un credo (¿nuevo?) que llegó a Chile hace algún tiempo, mientras invitaba a la comunidad presente (personas con suficientes recursos como para pagar los $120.000 pesos chilenos de la entrada) a meditar de una forma nueva, con mantras simples pero efectivos. Y de toda la experiencia me quedé con esa frase. (Afortunadamente los beneficios del diario chileno La Tercera hicieron más económico mi aprendizaje :).

Como todo en la vida, al menos desde mis creencias personales, la VERDAD VERDADERA es algo difícil de alcanzar, y hacer juicios sobre la bondad o maldad de algo o alguien no siempre es directo y fácil. Basta con cambiar el contexto espacial, cultural o temporal para que nuestras afirmaciones dejen de tener el mismo sentido.

Lo comento porque desde este sitio el equipo MM trata de difundir a la comunidad hispano parlante los beneficios del acceso libre al conocimiento y la cultura, y en las últimas semanas me he encontrado en una serie de situaciones en las cuales dicha defensa parece aún más la batalla de David contra Goliat. Me explico.

Un gran referente del acceso a la cultura libre ha sido la Wikipedia. Un medio usado incluso por algún honorable parlamentario chileno para escribir sus propuestas legislativas. ¿Pero saben qué? En la universidad donde estudio mi postgrado, Carnegie Mellon University, me han repetido hasta el cansancio que no usemos Wikipedia por no ser un medio confiable. Y bien, en el contexto de un requerimiento académico con normas específicas de qué cosas se pueden citar y cuáles no, me parece más o menos entendible, pero dicha situación hizo que me preguntara qué le falta a Wikipedia, o a los blogs, para ser considerados una fuente “confiable” en los espacios académicos. Más aún, mis trabajos son sobre políticas públicas. El tipo de trabajos que irían a parar a las manos del poder ejecutivo o legislativo de cualquier país, y en los cuales tampoco se considera esta fuente de información como confiable.

Si lo mismo ocurre en otros contextos y países, ¿quiere decir que fuentes de información de acceso masivo y gratuito como Wikipedia, con millones de revisores y miles de editores, seguirán siendo consideradas “poco confiable” y por tanto medios de información “de baja calidad”, aptos sólo para la lectura del público general?

Les doy un ejemplo. En estos momentos estoy trabajando en la recomendación de una política de Estado respecto de las relaciones diplomáticas y económicas con Rusia. Muchas de las fuentes de información primarias que debo usar son publicaciones preparadas por personas de países que fueron rivales de la ex Unión Soviética y luego fríos observadores de la evolución social, política y económica de Rusia. Y yo me pregunto cuánto de lo que se dice es cierto. Con la masificación de las tecnologías de información cada día más personas desde Rusia y alrededores deben estar escribiendo su propia historia, y sin embargo nada de lo que digan puede ser usado formalmente mientras no sean incluidos en algún paper o libro preparado por alguien “confiable”.

Está bien, hay contextos donde simplemente esa es la forma de hacer las cosas, pero sigo preguntándome, ¿habríamos negado el holocausto judío, o los crímenes de lesa humanidad igualmente si hubiéramos tenido acceso al clamor de la gente a través de medios digitales, a la espera de que aparecieran descritas en algún libro?

Tal vez sí…

Luego de esa última no-tan-esperanzada reflexión les comento a quienes quedaron con la curiosidad que la enseñanza que menciono al principio de mi artículo la recibí de voz de Shanti, luego autonombrada Isha, proclamadora en ese momento de lo que se conoce (¿conoció?) como las enseñanzas de los Ishayas. No tengo más comentarios para quien se viste de Armani para una ocasión como esa. (Plop!)

Fuente imagen: Punxutawneyphil @ Flickr (CC).

Foto de veronica.acha

— Ingeniero C. en computación, U. de Chile. M.Sc. in Public Policy and Mgmt., Carnegie Mellon U.. Más información »