El Mito de la Democracia Digital

El Mito de la Democracia Digital

Martes 27 Abr 2010

(sillas vacías)"Internet provee a cualquier ciudadano de una audiencia potencial de miles de millones, de la misma forma en que potencialmente cualquier persona puede ganar la lotería. En su entusiasmo, muchos olvidan sacar las cuentas, y los números muestran que las posibilidades de tener éxito a lo grande, en la red, son extremadamente pequeñas".

En su libro "El Mito de la Democracia Digital" (Princeton University Press, 2009), el cientista político Matthew Hindman nos recuerda, básicamente, que hay una gran diferencia entre hablar y ser oído.

El libro habla sobre el rol de internet en la política, y toca varios temas incluyendo las campañas políticas en la web, los sitios web sobre noticias y los sitios sobre política, el comportamiento de los usuarios, etc.

La política en la Web

Una parte sustancial del libro es un análisis minucioso de los principales sitios sobre política en Estados Unidos, cruzando datos de diversas fuentes. El estudio incluye a sitios liberales[*] (más afines al Partido Demócrata) como por ejemplo Daily Kos, Huffington Post, Truth Out y a sitios conservadores (más afines al Partido Republicano) como Townhall, Free Republic e Istapundit.
[*] Aquí uso "liberal" en el sentido de la política estadounidense.

Para comenzar, las visitas a los sitios web políticos son una parte muy pequeña del tráfico total de la web, estimándose en alrededor de un 0.12% de las visitas, lo que es 2 órdenes de magnitud menos que las visitas a sitios de pornografía (10.5%).

Si la web en general es visitada por la misma cantidad de liberales y conservadores, en el caso de los webs políticos los liberales son mucho más activos, pues doblan en número de visitas a los conservadores.

En términos de ingreso per cápita, los visitantes de webs políticas no son ni más ricos ni más pobres que los internautas en general. Pero sí se diferencian en que tienden a ser más viejos: por ejemplo, el segmento de 18 a 34 años genera un 43% de las visitas en la web, pero sólo el 22% de las visitas a sitios web políticos. Los más jóvenes están (¡estamos, de acuerdo a esta definición, yo tengo 33!) interesados en la web en general, pero no particularmente en la política. Otro aspecto en que los visitantes a sitios web de política son una muestra sesgada de la población de internet, es que tienden a ser más hombres (59%) que mujeres (41%), mientras que en general entre la gente que usa internet la proporción de hombres y mujeres es paritaria.

El autor también analiza en específico los sitios web de campañas políticas. Los resultados son que sus visitantes son gente que está predominantemente definida por una opción. Por lo mismo, los sitios web de campañas políticas no deberían usarse para intentar convencer a los indecisos: es más útil usarlos para organizar la campaña en el mundo real, para recolectar fondos y para solicitar voluntarios.

Hay más concentración en la web que fuera de ella

Uno de los resultados más interesantes a mi juicio es una comparación entre la concentración de las visitas en la web y la concentración de la audiencia en medios tradicionales. En esta comparación, la web muestra una mayor concentración.

El autor usa entre otras métricas el Coeficiente de Gini. Mientras más alto es el índice Gini menos equitativa es la distribución. En el caso de la radio, el índice Gini es 0.53, indicando una distribución relativamente pareja. En los periódicos y revistas impresos, el índice Gini es de 0.69-0.70, y en la Web, de 0.76. En el caso de los sitios políticos y de noticias en la web, el índice Gini es de 0.85-0.88.

Alguien podría creer que se están comparando peras con manzanas, pero no es así. Si uno toma los 200 periódicos más importantes de Estados Unidos con sus respectivas webs y mide su índice Gini en la edición impresa, obtiene un 0.50, lo que en la práctica se refleja en que los 10 periódicos más grandes tienen en su conjunto el 30% de la circulación. Pero si uno mira la participación de visitas hacia los sitios web de estos periódicos obtiene un Gini de 0.62, lo que se refleja en que los 10 sitios web de periódicos más importantes, reciben en su conjunto un 42% de las visitas.

Hindman explica que la concentración en un mercado se produce cuando hay economías de escala. Internet disminuye los costos marginales de la distribución, lo que puede reforzar la concentración del mercado. Por ejemplo, puede permitir que contenido aún más costoso de producir sea distribuido a bajo costo a una audiencia más amplia, permitiendo al medio que lo produce ganar aún más participación de mercado.

Otra de las razones por la cual Internet genera una mayor concentración de la audiencia es que ha hecho desaparecer a los periódicos de mediana circulación, en su mayoría periódicos locales que eran importantes en un ámbito geográfico pero que en Internet compiten sin los límites naturales de la geografía, bajando sustancialmente su participación en comparación con la que tienen en el impreso.

Los top-bloggers siempre fueron de la élite

Una de las grandes preguntas del libro es si Internet democratiza en términos de darle una voz a aquellos que no la tienen. La respuesta no es muy alentadora.

Hindman encuestó a los 87 autores de los blogs políticos con mayor cantidad de visitas, y obtuvo respuestas de 75 de ellos. En la encuesta les pregunta por sus credenciales académicas, por su profesión, trabajo, etc. Su conclusión: esta gente pertenece a la élite desde antes de empezar a bloggear:

La conclusión inequívoca es que casi todos los bloggers en la muestra son élite de una manera u otra. Más de dos tercios son de la élite educacional, tienen un postgrado o son egresados de alguna de las universidades más prestigiosas de la nación. Un número grande y desproporcionado son abogados o profesores universitarios. Muchos son miembros de medios tradicionales de élite, los mismos que la blogósfera critica. Una fracción aún más grande son miembros de la élite del mundo de los negocios, aquellos que son dueños de negocios o gente que toma decisiones a nivel corporativo.

El autor también compara su muestra con los que escriben las editoriales de opinión en el New York Times, el Washington Post, etc. y su conclusión es que los top-bloggers son un grupo igual o más exclusivo. Tener un blog con una gran cantidad de tráfico requiere actualizaciones frecuentes; una persona que tiene un turno de 10 horas en un trabajo mal pagado difícilmente puede hacerlo. Los top-bloggers tienden a ser gente que tiene cierta autonomía social, que no tienen supervisores directos y que pueden gestionar su propio tiempo.

Internet contribuye a darle voz a los que ya tienen una voz, y saben utilizarla para deliberar. Haiden cita a Berkowitz:

Dado que mueve el poder desde la gente [en general] a los mejores deliberadores entre ellos, la democracia deliberativa .... parece ser en efecto una aristocracia de intelectuales. En la práctica, es probable que el poder fluya hacia los decanos y directores, los profesionales y expertos, y todos aquellos que, por virtud de una educación avanzada, rapidez de pensamiento y fluidez del habla pueden persuadir a otros de sus habilidades en las altas artes deliberativas.

El potencial democratizador de Internet

Hay una narrativa casi mitológica sobre parte del rol de la web en política que (en mis palabras) describiría así: 1. los bloggers hacen una denuncia, como si dispararan una bengala al aire; 2. la denuncia se propaga por internet por medio de ciudadanos votando en Menéame/Digg y re-posteando en su Facebook; 3. la información llega a los medios tradicionales que envían a sus reporteros y muestran la realidad a todo el mundo; 4. el problema se resuelve.

Este mecanismo puede ser muy efectivo para el caso de escándalos, por ejemplo para denunciar un caso claro de corrupción o abuso de poder. Pero los escándalos no constituyen el material con el cual se construye un discurso democrático. Casi por definición, un escándalo es algo que casi todo el mundo está de acuerdo que está mal. En cambio, una contribución real al debate político proviene de conversar y debatir sobre los temas en los cuales no todo el mundo está de acuerdo. En este aspecto, la web todavía se queda muy corta.

Por otra parte, es muy probable que sea demasiado pronto para sacar conclusiones. La política es un área en que hay mucha inercia incluso cuando se introduce una tecnología de comunicaciones disruptora. Por ejemplo la radio comenzó a popularizarse en EEUU a comienzos de los 1920s pero no fue hasta 1933 que Franklin Delano Roosevelt hizo famoso al medio como una herramienta política con su Fireside Chat o "charla al lado de la chimenea". También en EEUU la gente comenzó a comprar televisores en los 1950s pero la TV tuvo su primer rol político de importancia en el debate Kennedy-Nixon en los 1960s.

La Web tiene menos de 20 años y guarda una promesa de fomentar la democracia, pero se trata de una promesa, no de una realidad o al menos no todavía.


El libro es breve, e incluye estadísticas y análisis cuantitativo presentado en forma cuidadosa, pero no se queda solamente en los datos. El análisis y el comentario de los resultados están muy bien hechos, lo que hace que su lectura sea bastante fluida.

Matthew Hindman: "The Myth of Digital Democracy". 181 páginas. Princeton University Press, 2009.

Si les interesa el tema, hay una charla en TED por otro autor, que va en la misma línea: Evgeny Morozov: "How the Net aids dictatorships".

Fotos: Thomas Hawk @ Flickr (CC), DailyPic @ Flickr (CC), Nihon Kaigaku.

Foto de ChaTo Carlos Castillo @ChaToX PhD en Ciencias de la Computación, investigador en minería de datos y computación social, particularmente en medios sociales durante crisis humanitarias. http://www.chato.cl/