Privacidad en Chile: ¿a qué le temes?

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En Nada que ocultar: el falso compromiso entre privacidad y seguridad, Daniel Solove describía la privacidad como un bien común, y argumentábamos en contra del archimanido lugar común en contra de la privacidad que Pinochet usara en Chile defendiendo el accionar de la DINA: "El que nada hace nada teme."

Honestamente, no me preocupa demasiado en Chile el supuesto conflicto entre privacidad y seguridad. A pesar de que podamos estar en completo desacuerdo con nuestro gobierno, estoy convencido de que en Chile no tenemos ni tendremos los grados de desconfianza enfermiza hacia el gobierno que se dan en EE.UU. Tampoco me preocupa el conflicto entre privacidad y transparencia, que se ha dado con fuerza por ejemplo en la resistencia de parte de algunos funcionarios y académicos de la Universidad de Chile a publicar sus sueldos.

Lo que sí me preocupa es la privacidad de datos en áreas sensibles, como la salud. Este es un problema muy real, muy tangible, y con un potencial de abuso enorme. Veamos un ejemplo ...

Supongamos que vas a una farmacia a comprar Metotrexato, un medicamento que en Chile comercializa el laboratorio Pfizer. El metotrexato es un antineoplásico, es decir, un medicamento que se utiliza contra el cáncer, pero que en dosis bajas también se utiliza en contra de algunas enfermedades autoinmunes menos graves, como la psoriasis y la artritis reumatoide. Esta compra por sí sola dice mucho, pero no es en sí misma significativa. Supongamos que al día siguiente vas a otra farmacia a comprar Epirubicina, un antibiótico que se utiliza en quimioterapia. Cuando son consideradas juntas, ambas compras podrían indicar con una probabilidad muy alta que tú o alguien muy cercano está bajo una quimioterapia. Supongamos además que la farmacia cruza esta información, genera bases de datos de personas y sus patrones de compra de medicamentos, y los vende a quien pueda interesarle. ¿Quién podría estar muy interesado en comprar estas bases de datos?

Las Isapres. Con esa información, las Isapres podrían discriminar activamente a aquellos "costosos" pacientes que sufren de cáncer.

Cada vez que vas a una farmacia a comprar un medicamento, salvo que pagues con efectivo, la farmacia tiene la posibilidad técnica real de saber con exactitud quién eres a través de tu tarjeta de crédito o débito. Sabe también obviamente qué medicamento estás comprando, y con qué frecuencia. Sabe por tanto toda la historia farmacológica de tu núcleo familiar. A partir de esta información, es relativamente sencillo deducir tu historia clínica. Las farmacias saben que esta es información muy valiosa, y están dispuestas a ofrecerte rebajas en los precios con la condición de poder identificarte de manera incluso más efectiva. Por eso crean "programas de puntos", en los que les entregas un identificador único (en Chile, tu "RUT"). Esto es técnicamente posible, sería financieramente muy atractivo, y hasta donde entiendo no existe hasta ahora en Chile legislación que prohíba estas prácticas. En resumen: es sólo cuestión de tiempo para que ocurra.

¿Exageración? ¿Paranoia? Tal vez, pero en Chile la historia reciente no muestra un compromiso ético fuerte de parte de las farmacias (ver también la nota en Reuters de 2009). Aún hoy sigue habiendo historias dramáticas de diferencias notables en precios para enfermedades graves, como la publicada en esta carta al director del Mostrador.

Existen otros riesgos para la privacidad relacionados con la posibilidad de cruzar información. En Chile y Argentina, 1 de cada 4 minutos de actividades en línea son en redes sociales; una de las redes uso creciente es FourSquare, un sistema de microblogging similar a Twitter en el que las personas publican además su ubicación geográfica. Una búsqueda en Google por lugares registrados por usuarios de FourSquare en Chile entrega alrededor de 358.000 resultados. Hace no mucho tiempo el sitio pleaserobme.com publicaba, basado en información pública obtenida de FourSquare y otros sitios, los nombres y las direcciones de personas que no estaban en sus casas en esos momentos. El sitio generó tanta controversia y atención pública que simplemente tuvo que descontinuar ese "servicio". Sin embargo, hoy cualquiera puede en teoría hacer lo mismo.

Todo eso no me parece tan atemorizante (finalmente, es relativamente fácil saber si no estás en tu casa incluso sin ningún recurso tecnológico). ¿A qué realmente le temo? A que algún día tenga que esconder activamente mi información para evitar ser discriminado por parte de empresas deseosas de saber si estoy enfermo de cáncer o soriasis.

Fuente imágenes: www.atinachile.cl, hitthatswitch's photostream @ Flickr (CC)

Foto de Tama

— Ingeniero Civil en Computación, Universidad de Chile. Doctor en Ingeniería y Políticas Públicas, Carnegie Mellon University. +Más información »