Conversaciones sobre las cenizas de una biblioteca virtual

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Hace algunas semanas el sitio library.nu (ex-gigapedia) fue bajado por sus administradores. El sitio proporcionaba links a libros en formato ebook, muchos de ellos protegidos por derechos de autor. La principal característica del sitio, además del gran contenido de libros digitales, era que mantenía muchos ebooks de contenido académico y difíciles de encontrar.

En términos prácticos esto significa que la comunidad que está de luto por la pérdida del sitio no llora por no poder bajar los últimos tomos de Harry Potter o la última novela de moda, se trata de mucha gente que utilizaba los libros para aprender e instruirse sobre temas complejos.

Esta situación pone un nuevo elemento sobre la mesa a la hora de los juicios morales contra los piratas de la Web: no se trata de chiquillos buscando películas o canciones de los artistas top de la industria cultural, los infractores son principalmente investigadores que estaban utilizando conocimiento para crear aún más conocimiento.

La respuesta de los administradores por la sorpresiva baja del sitio fue la siguiente:

“Hola (esta es una respuesta automática) Tu email al admin de library.nu ha sido recibido. El sitio está siendo bajado por mierdas legales :(, sin más comentarios...”

Como consecuencia de esta situación han surgido muchas reacciones, principalmente en los comentarios donde esta noticia ha sido publicada, que creo que debemos rescatar para entender el conflicto que propicia el limitar el acceso a un conocimiento que, perfectamente, podría ser distribuido para todos si no fuera por la lucha constante de las editoriales contra la libertad de la información.

Aquí les entrego una pequeña recopilación de comentarios traducidos de algunas páginas que ilustran mis puntos sobre este tema:

“Yo enseño en una universidad líder en Rusia, y apenas sobrevivo con mi sueldo. Y con un precio promedio de una monografía en mi área de estudios de más de US$ 50 no hay duda de que es impagable. Ninguna literatura científica extranjera encuentra su camino a nuestra biblioteca, por lo que library.nu fue una de las pocas maneras en que pude leer libros que necesitaba. Ahora ya no está y es realmente un golpe.

En cuanto a los royalties, me he enterado gracias a un colega, un científico mundialmente famoso, que Brill (la editorial más importante que se especializa en estudios orientales) le había pagado la cifra de 300 dólares por la publicación de una monografía que venden en 98 la copia. La idea es que debemos estar orgullosos de que nos den su consentimiento para publicar nuestras cosas. Así es que sólo nos queda querer aprender, pero no ser capaz de pagar los libros. Felicitaciones a las editoriales!”

“Es como si se hubiera quemado la biblioteca de Alejandria, otra vez”

“Esta es una pérdida terrible para los estudiantes y los autodidactas, principalmente para los del tercer mundo, debido a que a raíz de los tipos de cambio y restricción de las importaciones no pueden pagar un libro acádemico de 100 dólares sólo para ver si es útil o no. Esto no es un ataque a la piratería, sino un ataque a los amantes del conocimiento, que encontraban en Library.nu una herramienta para pasar por alto las dificultades geográficas y económicas y llegar al conocimiento.”

(Nota del Traductor: Si usted vive en los países del norte, intente no utilizar el término “Tercer Mundo” o su nuevo reemplazo “Global South”, es malo en demasiados niveles)

Y para no ser menos, mi comentario:

¿Cómo entender que habiendo logrado como humanidad la capacidad tecnológica de almacenar todo el conocimiento existente en un espacio tan pequeño como un computador, y transmitirlo en muy poco tiempo, permitamos que los intereses de unos pocos limiten el desarrollo de nuestra historia?

Fuentes:

Foto de Pablo Carcamo

— Licenciado en sociología de la Universidad de Chile. Interesado en temas relacionados con Internet y propiedad intelectual. +Más información »