Crowdfunding y el Estado: ¿Quién da más?

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Kickstarter es una plataforma de promoción para el desarrollo de proyectos creativos a través del financiamiento colectivo o crowdfunding.

Últimamente ha causado algo más de revuelo en Internet debido a un nuevo dato que se ha puesto sobre la mesa: Kickstarter ha financiado más proyectos artísticos a través de su sitio que el mismo fondo del gobierno de E.E.U.U. (el National Endowment of the Arts).

Más allá de si se trata de una estrategia de marketing de la misma empresa para llegar a más gente y hacerse notar (claramente lo han logrado) lo importante es que se pone en discusión el rol de los Estados a la hora de hacerse cargo del fomento de las artes en la sociedad.

Si bien los datos han sido cuestionados y precisados con posterioridad a la noticia original, estableciendo que “tan sólo” el 74% de los proyectos financiados por kickstarter corresponden a la categoría de arte, la noticia no ha dejado de generar reacciones desde los distintos sectores involucrados con las artes y el Estado.

Soy un convencido de que las plataformas de crowdfunding son una excelente forma de desarrollar proyectos que se encuentran fuera de las estructuras típicas de financiamiento, llámese Estado o Mercado. Un ejemplo de ésto es el proyecto de Tim Schaffer, quien frente a la indecisión de las empresas de videojuegos acerca de su idea, se decidió por el crowfunding, o incluso las formas tradicionales de producción de bienes (la gran iniciativa de goteo.org como plataforma de financiamiento para proyectos que fomenten el procomún.

La transparencia es la clave

Pero la discusión sobre el uso de los impuestos para el financiamiento de las artes no debería darse en relación a lo malo que es recolectar impuestos y lo intrínsecamente bueno de la iniciativa privada, en términos de los neoliberales más extremos que se pueden encontrar por ahí, sino que debería centrarse en que se faciliten la promoción de iniciativas que hagan más transparentes y participativos los mecanismos de fomento a los proyectos artísticos.

A modo de ejemplo, hace poco en Chile se generaron bastantes réplicas desde el mundo artístico tras la adjudicación de los montos asignados por el Fondo de Desarrollo de las Artes y la Cultura, FONDART (para más información vea aquí o aquí). Gracias a la ley de acceso a la información pública, nos pudimos enterar que las razones para establecer el fortalecimiento del derecho de autor como una de las líneas programáticas de la “política cultural” del gobierno responde al lobby de una asociación de artistas.

Estas situaciones demuestran una incapacidad de vincular a los artistas y la ciudadanía con los lineamientos de promoción a la cultura que se establecen en los gobiernos. En definitiva, pagamos impuestos pero no podemos saber ni decidir qué se hace con ellos.

El mayor contraste entre las plataformas de crowdfunding y las políticas de promoción a las artes de los gobiernos está en la transparencia. Las posibilidades de participación que nos ofrece Internet nuevamente cuestionan las formas tradicionales de organización de las burocracias estatales, que perderán legitimidad si no comienzan a involucrar a la ciudadanía en la decisión de temas que nos afectan a todos.

Por esto sólo queda darle las gracias al #crowdfunding.

Vía Techdirt. Noticia original: Talking Points Memo. Imagen: Rufino @ Flickr (CC).

Foto de Pablo Carcamo

— Licenciado en sociología de la Universidad de Chile. Interesado en temas relacionados con Internet y propiedad intelectual. +Más información »