El conocimiento: la guerra que se nos viene.
URL destacada (dccuchile.blog.terra.cl): http://dccuchile.blog.terra.cl/2012/03/21/el-conocimiento-la-guerra-que-se-nos-viene/
“El conocimiento: la guerra que se nos viene” se titula el artículo de Claudio Gutiérrez, profesor del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Chile, publicado en Bits, Ciencia y Tecnología de terra.cl. El artículo discute cómo el principal conflicto en las sociedades actuales se articula en torno al conocimiento y su apropiación, lo que genera no sólo nuevas relaciones económicas, sino que conflictos sociales y formas de dominación y poder.
En efecto, el artículo señala:
“Estamos ante un conflicto. Algunos más alarmistas hablan de la tercera guerra mundial. No es una analogía descabellada. Nuestros antepasados sufrieron las guerras por los afanes de apropiación de mercados de materias primas; luego las guerras por monopolizar fuentes de energía (particularmente vemos aún las del petróleo). Comenzamos a presenciar escaramuzas por el conocimiento”.
Manuel Castells propone que el modo de producción informacional, el cual define las relaciones de producción en la sociedad de la información, se basa en el procesamiento de la información, la generación de conocimientos, y la comunicación y producción de símbolos. Como señala el artículo, “el conocimiento se ha convertido en un recurso fundamental en el mundo moderno”. La forma de generar ganancias en esta sociedad de la información pasa, entonces, por la apropiación de los conocimientos generados por la sociedad, por restringir el acceso y el uso de la información, y por controlar el mundo simbólico (la producción cultural).
Como en todo cambio histórico, siempre hay inadecuaciones y contradicciones entre los distintos elementos, pasados y nuevos, que componen la sociedad. Así, vemos que los grupos de poder económico y político, en su afán de controlar la producción de conocimientos, privatizar la información y limitar el acceso a los bienes culturales para generar ganancias a las industrias de la cultura, entre otros fines, recurren a prácticas que no se adecúan al carácter de la producción inmaterial. Este carácter, como plantea el artículo, se refiere a lo siguiente:
“(…) la economía del conocimiento destruye todos los paradigmas anteriores: frente a la esencial escasez y limitación de los bienes materiales, el conocimiento es abundante, ilimitado. Paradójicamente, al contrario del dinero y los bienes materiales, el conocimiento crece y se enriquece cuando se comparte. Es rebelde, no respeta cercas locales ni fronteras nacionales, y es imposible materializar su “encierro” territorial. Su valor depende fuertemente del contexto, de quien lo usa: un conjunto de bits es su interpretación. Finalmente, está íntimamente enganchado (aún) con el humano: no aparece sencillo prescindir de sus creadores”.
Quién sabe si viene una tercera guerra mundial en torno a la apropiación del conocimiento. Lo que sí sabemos es lo que constata el artículo: la persecución de quienes buscan propagar la información y el conocimiento y mantener su status abierto y libre. Ya lo vimos en el famoso caso de Megaupload, wikileaks, library.nu y muchos otros casos. Sin embargo, estas prácticas represoras, que buscan controlar la libre circulación de conocimientos e información, son vanas. Por cada Megaupload que cierran, por cada librería virtual, aparecen otras más, se multiplican. Y es que las prácticas de control del capitalismo industrial no se han adecuado totalmente a la forma que adquirido la producción actual. Y si bien los movimientos sociales y actores sociales han sabido adecuarse mejor a estos cambios, cosa que ha pasado históricamente y que pudimos ver, por ejemplo, en las protestas mundiales el año pasado, es cuestión de tiempo que aparezcan nuevos mecanismos de control y poder asociados a una reinvención del capitalismo.
El artículo termina con lo siguiente: “Se nos vienen batallas interesantes. Creadores y ciudadanos defendiendo el estatuto abierto y libre del conocimiento por un lado. Grandes monopolios, bancos, industrias “culturales” y sus gobiernos intentando apropiar y encerrar el conocimiento, por el otro”. Yo ampliaría el campo de batalla aún más. El conflicto que presenciamos se define en torno a la preservación de lo que debe ser considerado como bienes comunes no sujetos a privatización: el aire, la tierra, el agua, los genes, la información, el conocimiento, la imaginación. La vida finalmente.
Imagen: suttonhoo














