Internet es lo peor que le podía suceder a la humanidad
Mi abuelo tenía en su casa un libro que se llamaba "Higiene Moderna", escrito a comienzos del 1900 (es probable que sea éste, pero no estoy completemante seguro). En él se daban un montón de consejos para cuidar la salud, por ejemplo se recomendaba a las mujeres evitar el uso de pendientes/aros porque se trata de "reminiscencias bárbaras". También se desaconsejaba fuertemente la práctica del ciclismo, deporte que deformaba el aparato respiratorio que naturalmente no está habituado a respirar aire inyectado a presión.
Detengámonos un momento en ésto. En bicicleta, andando muy rápido, se va a unos 50 km/h, cifra que, sobre todo dado que las fosas nasales no miran hacia adelante cuando uno va en bicicleta, difícilmente califica como aire a presión. En otras palabras, en bicicleta se va más rápido que a pie, pero de todos modos dentro de parámetros normales.
¿A qué viene todo esto? A que prácticamente cada día aparece una noticia nueva sobre los efectos de Internet (más recientemente, los efectos de Facebook, de Twitter, de las Redes Sociales, del uso de teléfonos móviles/celulares, etc. ¿No les resulta sospechoso?
"Nuestra memoria se está atrofiando"
Hace 30 años, era una tarea/deber aceptable para un niño el buscar el nombre de la capital de Nigeria. Ahora los buscadores son oráculos que tienen todas las respuestas ¿Para qué estudiar cifras y nombres?
La verdad es que memorizar cifras y nombres nunca fue un buen modelo educativo en primer lugar. Pero más importante que eso, Internet no es más que un paso natural en un proceso que comenzamos hace miles de años con la invención de la escritura.
De hecho, la crítica llega con un par de miles de años de retraso. En su diálogo Fedro (370 A.C.), Platón relata la hipotética respuesta de un faraón egipcio al conocer de uno de sus sabios sobre la invención de la escritura:
¡Oh ingeniosísimo Theuth! Una cosa es ser capaz de engendrar un arte, y otra ser capaz de comprender qué daño o provecho encierra para los que de ella han de servirse [...] producirá en el alma de los que lo aprendan el olvido, por el descuido de la memoria, ya que fiándose a la escritura, recordarán de un modo externo, valiéndose de caracteres ajenos. No es pues, el elixir de la memoria, sino el de la rememoración, lo que has encontrado. Es la apariencia de la sabiduría, no su verdad, lo que procuras a tus alumnos; porque, una vez hayas hecho de ellos eruditos sin verdadera instrución, parecerán jueces entendidos en muchas cosas no entendiendo nada en la mayoría de los casos, y su compañía será difícil de soportar porque se habrán convertido en en sabios en su propia opinión, en lugar de sabios.
"Nuestro cerebro se está dañando"
Otra afirmación que se escucha a menudo es que Internet está "cambiando el cableado de nuestro cerebro" o "cambiando el cabledo del cerebro de los jóvenes". Normalmente, este cambio de cables es para peor y se asocia, por ejemplo, a la pérdida de la capacidad de concentrarse en una cosa a la vez, como ha postulado el popular escritor Nicholas Carr entre otros. Ya no basta con que necesitemos estar viendo televisión o leyendo mientras comemos, ahora además tenemos que tener el celular o el tablet a mano.
¿Pero, cambia ésto nuestro cerebro? Tom Stafford tiene una genial respuesta:
La verdad es que cualquier cosa que haces cambia tu cerebro. Cualquier cosa. Cada pequeño pensamiento o experiencia juega un rol en el cableado y re-cableado constante de tu red neuronal. Así que no hay escapatoria. Sí, internet está re-cableando tu cerebro. Pero también ver televisión. Y tomarse una taza de té. O no tomársela. O pensar acerca de hacer la colada los martes. Tu vida, como sea que la vivas, deja trazas en tu cerebro.
"Nos estamos quedando cada vez más solos"
Finalmente, está la idea siempre presente de que más tiempo frente a la pantalla de un computador significa automáticamente menos énfasis en las relaciones sociales. La realidad es que depende de qué actividad se trate. Una gran parte de la actividad online constituye comunicación con otros, a veces comunicación que debido a la distancia, no es posible cara-a-cara.
La crítica tampoco es nueva, El hombre sólo: la alienación en la sociedad moderna (1962) y posiblemente textos anteriores enfatizan el efecto de diversos cambios socio-tecnológicos en el tiempo que pasamos socializando y en nuestras habilidades sociales. Pero Internet no es la única forma de aislarnos que tenemos. Uno puede enfrascarse en un libro por horas y no poner atención a nadie, y no por ello se convierte en un sociópata.
Lo que sí es preocupante es que el énfasis en la "soledad del hombre moderno" está de alguna manera puesta en ciertos estereotipos de primer mundo como el chico emo, el viajero trotamundos permanente o el novelista maldito. Como nota Claude Fisher, hay soledades que no acaparan titulares y que son muy reales: "el anciano cuya esposa y amigos han muerto, el niño al que nadie quiere en la escuela, la madre soltera y agobiada, y el trabajador inmigrante que trabaja el turno de noche para enviar dinero a casa."
Comparado con estas soledades, puedes estar tranquilo: un poco más de tiempo frente a la pantalla no te deformará el alma, o al menos no más de lo que andar en bicicleta deforma los pulmones.
Fotos: Meme Generator: FWP II, TZA @ Flickr, Keepdesigning.












