La otra cara de la transparencia
Hace algunas semanas comentaba sobre la mala experiencia que tuve con el Consejo para la Transparencia respecto a un reclamo por una solicitud de información. Ahora quiero contarles cómo terminó todo el proceso.
Una persona me preguntó cómo había terminado mi reclamo y la verdad no supe qué responderle, ya que para variar no había sido notificado de nada.
Envié un email al consejo preguntando por el estado de mi solicitud, y al cabo de unos minutos recibí un email que contenía un PDF con la resolución, la cual rechazaba mi solicitud por ser muy genérica. Por ejemplo, se menciona que no especifiqué el período de tiempo donde se realizaron las fiscalizaciones, lo cual es correcto. Personalmente habría esperado que hubiese una opción por defecto como "el último período de fiscalizaciones", el cual imagino es 1 mes, 6 meses o 1 año, o "la última fiscalización para cada local", independientemente de cuándo se realizó, aunque imagino que esos son sesgos computines :-)
Sin embargo el Consejo deja en claro que el SEREMI de Salud no cumplió con el procedimiento necesario, ya que no me indicó qué faltaba en mi solicitud o porqué era muy genérica. Este es un detalle importante, ya que las transacciones y tareas hechas por humanos tienen fricción, es decir, costos de tiempo y recursos por lo que el nivel de transparencia es muy diferente cuando hay que hacer una solicitud completamente nueva sólo porque falta un detalle.
Lo más preocupante en mi opinión fue que el SEREMI Metropolitano indicó que este requerimiento de información no puede ser satisfecho ya que el servicio no cuenta con una base de datos de las fiscalizaciones, lo cual es impresentable en pleno siglo XXI (aunque ya me lo habían advertido en los comentarios del artículo anterior). Más aún, se me indicó que podía ir a las dependencias del Departamento Jurídico del SEREMI(*), donde podía chequear los libros de sumarios sanitarios en caso que quisiera obtener esa información. Hay varios puntos que creo son relevantes:
- Habiendo más de 60.000 establecimientos que deben ser fiscalizados en la Región Metropolitana, no logro entender cómo se maneja la información respecto a las estas fiscalizaciones usando libros de papel.
- Más preocupante que cualquier solicitud de información es la eficacia y eficiencia de una fiscalización cuya información requiere ir a buscar libros al Departamento Jurídico. ¿Qué garantías hay de que los libros son actualizados, no se pierden, etc.? En definitiva, muchas de las tecnologías de la información resuelven todos esos problemas - y muchos otros - de manera rápida y eficiente ¡Desde hace más de 30 años!
- Imagino que además pasar esos libros en limpio debe ser un tremendo gasto de tiempo para mucha gente. ¿Que tal si al momento de hacer la fiscalización se pudieran ingresar los datos en línea (a través de un celular por ejemplo)? ¿No ahorraría mucho tiempo a los fiscalizadores?
- Hay otras oportunidades perdidas también: al tener los datos de las fiscalizaciones en un sistema de información es posible hacer minería de éstos, de manera de entender fenómenos que no son fáciles de visualizar basados en libros con sumarios sanitarios: ¿hay alguna relación entre el nivel de las fiscalizaciones y su localización geográfica? ¿Qué tal con relación a la época del año? ¿Hay cierto tipo de establecimientos que tengan más problemas que otros? Estas son algunas preguntas que se me ocurren, pero estoy seguro que alguien que trabaje en esto puede tener muchas más.
- Es importante recordar que aquí estamos hablando de la salud de la gente y que cada eventual enfermedad de una persona afecta otras muchas dimensiones: Trabajo, familia, ingresos, etc. Tengo la sospecha de que muchas personas enfermas podrían no estarlo si hubiese un sistema donde el manejo de datos fuera más expedito.
- La idea de ir al Departmento Jurídico y ver los documentos sólo demuestra un centralismo nefasto: No todos vivimos en Santiago(**) ni tenemos el tiempo (y el dinero) para viajar. Una de las gracias de la información digital es que el costo de transmisión y replicación es virtualmente cero, haciendo absurdo tener que "ir a buscar" información a un lugar físico
- Finalmente, la transparencia no depende solamente de que la información esté "disponible para el público", sino cómo está disponible. Tener acceso a unos libros en un departamento jurídico es para muchos de nosotros equivalente a no tener nada.
No quiero que se me malentienda, mi afán no es criticar porque sí, sino porque veo una necesidad imperiosa de adoptar tecnologías que son básicas para el manejo de datos y que han demostrado su éxito durante décadas. La falta de estas tecnologías tiene un impacto directo en la salud de las personas, y con eso no se juega.
(*) No pude evitar recordar en la Guía del autoestopista galáctico cuando a Arthur Dent le van a demoler la casa y él, al reclamar, le dicen que los planos de la nueva autopista que pasará por su casa han estado en el ayuntamiento por meses.
(**) Esto no es exclusivo del SEREMI: Para renovar pasaporte en USA hay que ir al Consulado chileno en Manhattan, Los Angeles, etc. Para quienes vivimos a varias horas en avión de esas ciudades, el trámite puede llegar a costar 1 orden de magnitud más que para quien sí vive ahí.













