Dos idiomas, como mínimo: el precio de vivir en un mundo multilingüe

Dos idiomas, como mínimo: el precio de vivir en un mundo multilingüe

Jueves 19 Mar 2015

Todavía no hemos alcanzado las estrellas, todavía utilizamos combustibles fósiles, todavía no superamos enfermedades que tienen tratamiento.

Y todavía no tenemos un sistema de comunicación compatible para todos.

Creo que gran parte de las críticas a mi propuesta de dictar los postgrados en inglés tienen algo en común: la idea errada de que sólo unos pocos pueden aprender idiomas. Esta idea proviene de que, en un sistema tan atrasado de educación como el que nos educó a muchos de nosotros, sólo unos pocos consiguen (contra todo pronóstico) aprender un segundo idioma. En esas circunstancias, es natural pensar que aprender un segundo idioma es algo fuera del alcance de la mayoría.

El exilio en el que vivieron cientos de miles de chilenos durante la dictadura de Pinochet realmente demostró lo contrario: Es una minoría la que no consigue expresarse en un segundo idioma tras vivir inmersa en él. Todos pueden aprender idiomas: he visto chilenos hablando fluidamente danés, sueco y japonés, más media docena de idiomas europeos. Se trata de gente de toda extracción social y muy diversas edades y experiencias de vida.

Un 56% de los europeos pueden sostener una conversación en un segundo idioma, pero no son los únicos ni son los mejores en ésto. Hay países mucho más pobres donde existe trilingüismo. En Kenya, por ejemplo, cada persona habla el idioma de su madre/tribu, y aprende swahili e inglés en la escuela. Dos personas de Kenya de distintas tribus normalmente se comunican entre ellos en swahili, y mucha de la gente más joven que vive en ciudades habla inglés y puede trabajar en inglés. Lo mismo sucede en India, donde muchos son trilingües: el idioma de su estado, el hindi (para la mayoría de la radio y la televisión) e inglés, de nuevo principalmente para la gente joven que vive en ciudades.

Estos ejemplos incluyen dos idiomas nativos para cada persona, que corresponden al idioma de la tribu y al del país. El caso de dos idiomas nativos en América Latina es la realidad de las familias de pueblos originarios, en que una persona puede hablar por ejemplo quechua y castellano (hay unos 10 millones de personas en esta categoría) o mapudungun y castellano (100.000-200.000 hablantes nativos).

¿Somos los chilenos menos capaces que el resto del mundo?, ¿Somos los latinoamericanos menos capaces que el resto del mundo? Yo creo que no, que simplemente por indecisión e inercia, o por pensar que lo que pasa en el resto del mundo no nos afecta, no afecta nuestro bolsillo, nuestras vidas, nos hemos mantenido contentos con una burbuja monolingüe.

Hegemonía

Yo considero el hecho de que una persona de Bangladesh y una de Colombia no puedan conversar libremente entre ellas es un tremendo bug, un defecto de la civilización. Los que no sufren este defecto son las élites: el poder económico, el poder político internacional pueden comunicarse sin ningún problema, generar grandes acuerdos que nos afecten a todos, y luego contarnos a cada uno una historia ligeramente diferente.

No existe una esfera pública internacional de los ciudadanos.

Hoy en día, existe una esfera pública internacional para los grandes negocios y para la política. No existe una esfera pública internacional de los ciudadanos. El idioma no es la única barrera para ello, pero es una barrera importante.

Si Putin y Xi decidiesen que una forma de limitar el poder de EEUU es limitar la enseñanza de idiomas extranjeros en Rusia y China, ¿Qué sucedería?, ¿Qué pensaríamos? Yo pensaría que un gobierno está en problemas si la única forma de conseguir que la gente lo acepte es aislarlos de lo que sucede en otras partes del mundo. Más importante aún: ¿Quién se beneficia del hecho de que yo NO aprenda inglés?, ¿Quién se beneficia del hecho de que yo SÍ lo aprenda?

Aprender idiomas es riqueza

Uno no puede reemplazar un idioma nativo por otro (Franco lo intentó en España), sino crear oportunidades para que la gente pueda comunicarse en una segunda lengua de forma fluida. Tenemos la suerte de que el castellano tiene muchos hablantes, pero hay al menos dos continentes enormes para los cuales la relevancia del castellano es ínfima.

¿Cuáles idiomas podemos aprender como segunda lengua? Todos los que podamos y queramos, eso depende del objetivo y del presupuesto de cada uno. Para alguien con una única lengua nativa, como es la mayoría en América Latina, la decisión entre turco, quechua, chino o inglés depende de los objetivos y circunstancias de cada uno. Hay información ampliamente disponible para tomar una decisión significativa.

Finalmente, respecto a la enseñanza de ciencia y tecnología (que era el foco de mi artículo anterior, debí haberlo hecho explícito), para mí la cosa está clara: El inglés es actualmente la lingua franca de la ciencia y la tecnología. Para los interesados en estas áreas, haríamos bien en crear oportunidades de inmersión que permitieran que nuestros nuevos científicos e ingenieros estuviesen conectados al resto del mundo en igualdad de condiciones, al menos en este aspecto.

Fuente gráfico: Wikimedia Commons. Plugs: Obsessionistas (non-free!). Ver también: Non negotiable por Maz.

Foto de ChaTo Carlos Castillo @ChaToX PhD en Ciencias de la Computación, investigador en minería de datos y computación social, particularmente en medios sociales durante crisis humanitarias. http://www.chato.cl/