¿Deberían dictarse los postgrados (y pregrados) en inglés? Mi respuesta es no

¿Deberían dictarse los postgrados (y pregrados) en inglés? Mi respuesta es no

Martes 28 Abr 2015

Durante el mes de marzo ChaTo escribió dos artículos ─ "Todos los postgrados deberían dictarse en inglés... y el pregrado también" y "Dos idiomas, como mínimo: el precio de vivir en un mundo multilingue"─ que discutían varios puntos a favor de que la educación superior fuera enseñada en inglés. Sus propuestas produjeron polémica y generaron reacciones de diversa índole. Ya que participé activamente de las discusiones, decidí analizar más en detalle algunos de los puntos que expuse en mis respuestas a la propuesta de Chato.


El imponer el inglés en la educación superior no necesariamente es un factor de enriquecimiento y tampoco reduce la desigualdad

Chato tiene razón en una cosa. Efectivamente el acceso a aprender idiomas tiene que ver con una cuestión de desigualdad. En mi estadía en Estados Unidos pude comprobar que quienes tenían un alto nivel de inglés generalmente venían de colegios privados en Chile, lo cual podríamos extenderlo a casi toda Latinoamérica. Yo venía de colegio municipal donde efectivamente el inglés se enseña pero no se aprende. Sin embargo, ¿Tener educación superior en inglés hubiera sido de ayuda para saltar esa valla? Probablemente no. Es más, hubiera sido motivo de angustia y quizás de bajas calificaciones. Una limitación en vez de ser una herramienta. Un elemento más de desigualdad.

Esto sucede porque el problema no es el saber más o menos idiomas, sino que tiene que ver con una cuestión estructural, con desigualdades más profundas. Es lo mismo que pasa con la educación y su financiamiento: Tener educación superior gratuita no soluciona el problema de la desigualdad y del acceso a la educación superior. Pero incluso si tuviéramos un programa de inglés fuerte en la educación primaria y secundaria, igualmente no se justifica que el pregrado y postgrado sean en inglés. Por supuesto que saber idiomas entrega herramientas. Mi vida hubiera sido más fácil en Estados Unidos si no hubiera llegado diciendo sólo “hello”. Sin embargo, utilizar el inglés como lenguaje hegemónico en los planes de pregrado y postgrado, incluso en las áreas de ciencia y tecnología, funciona más bien como un elemento que empobrece la propia cultura en vez de enriquecerla. Es como que por el objetivo de comunicarnos con el “mundo”, que muchas veces suena a un mundo globalizado dominado por Estados Unidos, sacrifiquemos nuestra propia cultura y lo que podemos entregarle en nuestro propio idioma.


No olvidemos que los idiomas universales nunca han alcanzado ese estatus por la vía pacífica

Uno de mis grandes conflictos con el artículo de Chato fue este tema. ¿Vivir en el mundo hispanohablante o vivir en el mundo?, ¿Ser latinoamericano o globalizado?.

¿Por qué plantear la pregunta en esos términos dualistas?.

Ya el hecho de que se nos imponga el idioma inglés en el pregrado y postgrado me produce una sensación de violencia. ¿Por qué tenemos que estudiar temas que finalmente repercutirán en nuestra región (ya sea en cultura, negocios, política, etc.) en un idioma que no es el nuestro?, ¿No estamos en un pregrado o postgrado para aprender una disciplina y no un idioma?. Entiendo que hay áreas donde casi todo lo que estudian ha sido escrito en inglés, como señala Chato, en las ingenierías, las ciencias, negocios, etc. Sin embargo, esto no deja de ser problemático, porque deberíamos preguntarnos por qué es así. Trasladar eso a las ciencias sociales y humanidades sería catastrófico, tanto como ha sucedido con la imposición del modo discursivo del paper, que proviene de las ciencias y del método científico.

Mi punto aquí tiene que ver con la violencia. Todo idioma que se ha transformado en universal jamás lo ha hecho por la vía pacífica, y el hecho de que todos estemos hablando, o tratando de hablar inglés, es producto de una violencia simbólica, postcolonial, en que las culturas son colonizadas por medio de la captura de sus saberes y la anulación de sus diferencias, lo que resulta en una cultura homogénea, que se pretende libre de conflictos. Sin ir más lejos, el hecho de que todos hablemos español es producto de la violencia de la colonización de América que impuso su lengua, entre otras cosas, como universal para que los indígenas se comunicaran con ellos. Y no era con el fin de facilitar la comunicación de las diferentes culturas, sino que sabemos bien que el objetivo era asimilarlos, anularlos y dejarlos sin defensas frente al colonizador. Si bien hay que reconocer la utilidad de manejar una lengua que se ha convertido en universal, no hay que olvidar que el proceso que permitió tal universalidad no está libre de violencias de todo tipo, físicas y simbólicas.


Lo universal no es sinónimo de riqueza, la diversidad sí

Muchos de los argumentos de quienes expresamos que no es buena idea que el inglés sea la lengua principal en la educación superior, apuntábamos también a que ésto, en áreas como las ciencias sociales y humanidades sería empobrecer la enseñanza. Sobre todo en aquellas que tienen relación con nuestra cultura. Por ejemplo, ¿Cómo enseñar toda la riqueza latinoamericana en inglés?.

Incluso podríamos pensarlo en el área de la computación, a riesgo de "meterme en las patas de los caballos": ¿Por qué los programadores no utilizan todos el mismo lenguaje de programación?, ¿Por qué unos trabajan con JAVA, otros con Python y otros con SQL? Imagino que porque cada uno tiene su riqueza propia y que si todos programaran, por ejemplo, con JAVA, ganarían en comunicación y en estandarización de procesos pero perderían en riqueza y en la especificidad que entrega cada lenguaje.


Algunas salidas al problema

Pero como no todo puede ser crítica, plantearé algunas salidas, aunque creo que más bien hay más convicciones que propuestas concretas. Efectivamente, Chato acierta al plantear que el inglés en los colegios o en la universidad es muy pobre, que se enseña pero no se aprende. Y que quienes lo aprenden son quienes pueden pagar para acceder a una buena educación primaria o secundaria. También estoy de acuerdo con él con que saber inglés u otro idioma es enriquecedor porque nos abre puertas a otras culturas. Sin embargo, no concuerdo con él en la solución.

Creo que la enseñanza de idiomas como el inglés debe reforzarse para abrir oportunidades de estudio o profesionales. Por supuesto que para mi hubiera sido más fácil ir a Estados Unidos sabiendo inglés que haber llegado como llegué, sabiendo casi nada. Sin embargo, reemplazar el español por el inglés en la educación superior, en las condiciones estructurales de desigualdad en que vivimos, me parece una medida más bien discriminadora que una oportunidad.

Se debe reforzar la enseñanza del inglés desde etapas tempranas, pero creo que siempre como segunda lengua. Quienes consideren necesario profundizar el conocimiento del idioma ─no creo que se deba imponer a todos─ que lo hagan libremente tomando cursos, por ejemplo. Aquí hemos escrito varios artículos sobre cursos gratuitos y libres para aprender idiomas, y que son muy buenos, como Duolingo. En efecto, creo que el movimiento por la cultura libre está realizando aportes muy relevantes en derribar las barreras de acceso a conocimientos y saberes, entre ellos, el aprendizaje de idiomas.

Respecto a cómo podemos hacer para que las personas del sur global puedan conversar sobre sus problemas comunes, pienso que no necesitamos del inglés para hacerlo. La gente, o como dice Chato “el pueblo y no las elites”, no han necesitado de ningún idioma global para organizarse. Considero que la solución al problema de la comunicación, o de la desigualdad como mencionan los artículos de Chato, no está relacionada con que nos transformemos en una “aldea global” donde todos hablemos un idioma común y estemos libres de conflictos. Más bien, creo que la solución pasa por comprendernos como sujetos diferentes, con idiomas y lenguas distintas, pero que, a pesar de nuestras diferencias, somos capaces de comunicarnos y encontrar soluciones a problemas comunes. Obviamente que para esto, la mayoría de las veces necesitaremos de traductores. O quizás también de que el colonizador aprenda a hablar la lengua del nativo.

¿No existe una esfera pública global de los ciudadanos? Pienso que lo que lograron movimientos como los zapatistas, los movimientos antiglobalización, el movimiento estudiantil chileno, los indignados, los movimientos de la primavera árabe, entre otros, fue construir un espacio común en medio de la globalización. Y no necesitaron del inglés para hacerlo, sino más bien apropiarse de las redes digitales para convertirlas en tejidos de relaciones de solidaridad y cooperación formadas por personas de distintas culturas, idiomas y colores.