Acusan de plagio a escritor Pablo Katchadjian por "engordar" el Aleph de Borges.

Acusan de plagio a escritor Pablo Katchadjian por "engordar" el Aleph de Borges.

Miércoles 24 Jun 2015

“No me acuerdo, cómo podría acordarme de ese diálogo. Pero fue así, lo escribo escuchándolo, o lo invento copiándolo, o lo copio inventándolo. Preguntarse de paso si no será eso la literatura" dice un fragmento del relato escrito por Cortázar “Diario para un cuento”. ¿Por qué acusar de plagio a un autor que utiliza las creaciones literarias disponibles para experimentar, reescribir, extender, finalmente, crear? Eso es justamente lo que nos preguntamos en el caso de la acusación realizada por la heredera de Borges, María Kodama, al escritor Argentino Pablo Katchadjian.

El autor y la acusación

Pablo Katchadjian es un escritor argentino nacido en Buenos Aires en 1977. Publicó los libros: Dp canta el alma, El cam del alch, Los albañiles (con Marcelo Galindo y Santiago Pintabona), El Martín Fierro ordenado alfabéticamente, El Aleph engordado, Qué hacer, Gracias, Mucho trabajo, La cadena del desánimo y La libertad total . Trabaja como profesor en la Facultad de las Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.

En el año 2009 la editorial Imprenta Argentina de Poesía publicó el libro de Katchadjian “El Aleph engordado”. Se trata de una obra experimental en que el autor agrega palabras o frases al original. En efecto, el procedimiento buscaba “engordar” el Aleph, donde de las 4.000 palabras que tiene el cuento original, se llegó a 5.600 en el texto de Katchadjian, resultando en una obra con personajes nuevos y ritmos diferentes, donde una de las gracias era que, como señala el autor en una entrevista, el lector no pudiera a veces distinguir quién escribió qué. Se trata de un experimento lúdico, de un ejercicio de “hackeo cultural” como lo he llamado en mis trabajos, facilitado por las tecnologías actuales de escritura y tan propio de nuestra época.

En el año 2011, María Kodama, a través de su abogado, interpuso una querella por plagio. Las penas por este delito van de uno a seis años de prisión. Al principio, el caso fue sobreseído porque el abogado de Katchadjian alegó que se trataba de un experimento literario, lo cual fue corroborado por el testimonio de escritores y críticos literarios. Sin embargo, hace una semana el mismo juez que sobreseyó el caso, acogió una nueva apelación donde se condena al autor, entre otras cosas, porque no diferenciaba el texto original de sus propios aportes.

En fin, un caso absurdo donde se pasan por alto procedimientos literarios como la intertextualidad, la re-escritura y la apropiación. Los vicios del sistema de propiedad intelectual le pueden costar al autor argentino un embargo general sobre sus bienes por la suma de 80 mil pesos argentinos (alrededor de 8.800 dólares).

Las persecuciones de Kodama

María Kodama, titular de la propiedad intelectual de Borges, ha estado involucrada en varias persecuciones a escritores y sitios web por utilizar y difundir la obra del reconocido autor argentino. Ya habíamos publicado un post en MM sobre esto, en relación con la acusación de Kodama a Taringa y Planeta Sedna por difundir la obra de Borges, donde también mencionábamos el caso de otras acusaciones, la de Katchadjian y la realizada al autor español Agustín Fernández Mallo.

Por supuesto que el interés de la heredera de la obra de Borges es económico. No sólo no permite que se difunda la obra de Borges fuera del mercado editorial o que se utilice en términos creativos, sino que además no ha permitido el acceso a los manuscritos de Borges, lo cual limita el trabajo de los investigadores de su obra.

Este es un ejemplo más de que el sistema de propiedad intelectual se presta para absurdos que terminan por limitar la creatividad.

Borges y la re-escritura

La obra de Borges está plagada de alusiones a la re-escritura y el plagio (no entendido como copia, sino que más bien como extensión) como elementos de creación. En “Tlon, Uqbar, Orbis Tertius” el narrador propone la idea de que no hay autores, sino que obras:

“En los hábitos literarios también es todopoderosa la idea de un sujeto único. Es raro que los libros estén firmados. No existe el concepto de plagio: se ha establecido que todas las obras son obras de un solo autor, que es intemporal y es anónimo”.

En “Pierre Menard autor del Quijote” se narra la historia de un personaje, Menard, que quiere escribir el Quijote palabra por palabra. Sin embargo, el propósito de Menard no era ser Cervantes. Le parecía más interesante seguir siendo Pierre Menard y llegar al Quijote a través de las experiencias de Pierre Menard. “Ser en el siglo XX un novelista popular del siglo XVII le pareció una disminución”, señala el narrador. En este sentido, la obra no es la misma de Cervantes porque la recepción de la obra es la que marca la diferencia, así como el hecho de que el autor que toma una obra para crear a partir de ella deja la marca de su propia experiencia.

Podríamos seguir dando ejemplos, no sólo de alusiones a estas prácticas literarias, sino que cómo el mismo Borges echó mano a diversos autores y obras literarias para componer su propia obra. En este sentido, las acusaciones de Kodama atentan contra este espíritu creativo que el mismo Borges proclamaba.

Acciones de apoyo a Katchadjian

Con el fin de difundir el caso y apoyar al autor, se abrió un grupo de facebook donde se han posteado entrevistas, noticias sobre su obra y el caso de la acusación judicial. Hasta ahora la página lleva más de 6.000 likes. En esta página se ha difundido una declaración de apoyo que señala: “Los que adherimos a esto que estamos diciendo a coro, repudiamos totalmente el fallo condenatorio al escritor, poeta, docente y editor Pablo Katchadjian. Recomendamos la lectura de toda su obra y pedimos colaboración en principio simbólica. Que la fundación mítica de nuestra literatura pese sobre la justicia para sacudirla. Que nosotros atendamos semejante patraña y pongamos el grito ya no en el cielo, sino en la ciudad, en la esquina, para leer a Borges y a Pablo a la vez, superpuestos y geniales.”

Además se propuso una acción para sabotear la ley de propiedad intelectual. Esta ley señala que: “Cualquiera puede publicar con fines didácticos o científicos, comentarios, críticas o notas referentes a las obras intelectuales, incluyendo hasta mil palabras de obras literarias o científicas u ocho compases en las musicales y en todos los casos sólo las partes del texto indispensables a ese efecto. Quedan comprendidas en esta disposición las obras docentes, de enseñanza, colecciones, antologías y otras semejantes”. La acción consiste en hacer una página o similar para que juguemos con la ley y con 999 palabras de Borges, considerando que sólo se pueden citar 1000 libremente. La convocatoria señala:

Convocatoria Borges 999
Intervenimos a Borges con 999 palabras.
Subimos el texto a la página Apoyo a Pablo Katchadjian, con el nombre del fragmento intervenido y el nombre del autor interventor.
Juntamos todos los textos en jorgeluisborges999@gmail.com
Armamos un pdf y pensamos en una publicación.

Sin embargo me parece mucho más cuestionadora y subversiva la idea de algunas personas, propuesta en la página de Facebook del grupo, que sugieren que se debería intervenir la obra de Borges con 1001 palabras, para demostrar el absurdo de la ley.

Finalmente, se está confeccionando un documento para sumar adhesiones públicas en apoyo a Pablo Katchadjian, y se está organizando un acto público el día viernes 3 de julio en horario y lugar a confirmar (en Argentina). Toda la información sobre el proceso y las actividades que se van a realizar las pueden encontrar en la página de Facebook o en la gacetilla de prensa.

Acá pueden encontrar “el Aleph engordado”, que seguro tendrá más lecturas de las que el autor imaginó. Esperemos que en este caso triunfe la creación y la literatura por sobre el interés económico.