Experiencias de cultura digital y música en Sónar+D

Experiencias de cultura digital y música en Sónar+D

Domingo 13 Dic 2015

Sónar es un festival que integra presentaciones de música electrónica y un congreso de música y tecnología, que por primera vez se realizó en Santiago el recién pasado 5 de diciembre. Como estoy trabajando en un proyecto sobre cultura digital en Chile, y en el congreso gran parte de las demostraciones y talleres tenían que ver con experimentaciones en el terreno de la música electrónica en nuestro país, fui con parte de mi equipo de investigación al festival. Observamos los talleres, reunimos información, hicimos entrevistas, quedamos maravilladas con tanto proyecto innovador, y lo pasamos bien también.

El festival aparece por primera vez en Barcelona en 1994, y desde ese momento se ha transformado en un espacio no sólo de encuentro de artistas ligados a la música electrónica, sino que también en un espacio de reflexión sobre las industrias creativas, la experimentación musical y el impacto de las nuevas tecnologías en la música. Desde el año 2002, el festival ha organizado más de 50 festivales alrededor del mundo, en ciudades como Reikiavik, Estocolmo, Copenhague, Buenos Aires, Nueva York, Londres, Ciudad del Cabo, Frankfurt, Seúl, Lisboa, Lyon, Hamburgo, Toronto, Montreal, Chicago, Boston, Denver, Oakland, Los Ángeles, Tokio y Osaka, entre otras destinaciones.

En Chile, el encuentro se dividió en Sonar Sound, festival de música electrónica, y Sonar+D, Congreso Internacional sobre la transformación digital de las industrias creativas. Sonar Sound contó con tres escenarios donde se presentaron artistas como The Chemical Brothers, Hot Chip, Gorgon City, Brodinsky, entre otros. Destacó la presencia latinoamericana en el festival, con artistas como Sobrenadar, DENGUE DENGUE DENGUE, Zopelar y Frente Cumbiero, así como los chilenos DJ Caso, RAFF, Daniel Klauser y Matías Rivera, Matanza y Andrés Vivanco.

El congreso

Sonar+D es un encuentro que pocas veces hemos visto en Chile: Un congreso sobre música, creatividad y tecnología, con un programa que incluía paneles, talleres, exhibiciones e instalaciones, shows tecnológicos, entre otros espacios para la discusión y experimentación. El programa era bastante extenso. Por ejemplo, entre las presentaciones encontramos temas como: Experiencias creativas en la música electrónica, usos creativos de las tecnologías digitales, artes mediales, creatividad, tecnología y ciencia, crowdfunding, activismo digital, entre otros, donde el tema central, por supuesto, era la música.


Dentro de las exhibiciones encontramos propuestas innovadoras provenientes de distintos centros de investigación y de experimentación tecnológica, con una importante representación de lo que se está haciendo en nuestro país, desde instituciones como la Universidad Andrés Bello, Universidad de Chile, CORFO, Universidad Adolfo Ibáñez, Start Up Chile, Santiago Maker Space, el sector de nuevos medios del CNCA, entre otros. También hubo performances y shows tecnológicos en vivo.

Había distintas innovaciones tecnológicas, como Arcontinuo, un nuevo instrumento musical electrónico; uso de la “computación afectiva” en performance; usos de Ableton en la música electrónica; Motus, un controlador musical que convierte los gestos en sonido a través de aplicaciones para smartphones y notebooks; Oscilab, una aplicación para hacer música electrónica que se puede descargar gratuitamente para experimentar algunas de sus funciones, o pagar $10.00 para tener acceso a la aplicación completa. Yo ya la tengo en mi celular y es muy entretenida y fácil de usar.


 

 

 

 

 

 

 

 

 


Quiero mencionar un par de experiencias creativas que me fascinaron. Por ejemplo, unos lentes de realidad virtual, en la que al ponérmelos me veía inmersa en un espacio sin fin; unas letras daban vueltas a mi alrededor, para luego pasar a ser espectadora de una de las presentaciones de la Bienal de Artes Mediales. Efectivamente, la percepción se modifica: por un momento me sentí suspendida en otro espacio, donde incluso sentí miedo al experimentar una realidad en que no tenía nada bajo mis pies, solo un fondo negro sin fin. Otra de las muchas experiencias con las que me maravillé fue con “Sonidos de ALMA”, un proyecto que procesa digitalmente los espectros astronómicos captados por ALMA en la nebulosa de Orión, y las convierte en sonidos. Estos sonidos fueron exhibidos en Sónar y el objetivo es que sean utilizados para crear piezas musicales. Por último me gustaría mencionar el demo de hackeo de juguetes de Pablo Guerra y Jota Capsule, cuyo proyecto consiste en hackear juguetes y circuitos electrónicos para producir sonidos.

En todas estas iniciativas fue posible apreciar cómo se van instalando diversos procesos vinculados al "hacer música" donde las tecnologías digitales juegan un papel particular. A continuación, comentaré algunos temas que estuvieron presentes en el congreso y también en las entrevistas que hicimos.

Hackear el software, hackear los procedimientos

La palabra “hacking” estaba muy presente, tanto en las demostraciones como en las respuestas de los entrevistados. Efectivamente, la manipulación es una característica particular de lo digital, dado que su materialidad facilita diversos procesos de intervención. En la música electrónica, que era el contexto en que se desarrolló el congreso, efectivamente lo digital ha facilitado tanto los procesos de “hacer música”, acceso a software y hardware, como a la transformación de estas herramientas en el proceso de exploración y creación de nuevos sonidos. Hoy el músico puede hacer todo en el computador: componer, editar, crear, ejecutar. En este sentido, los roles presentes en la creación musical se concentran en una persona, y a veces incluso, en la misma máquina.

Lo digital ha facilitado el "hacer música" a través de nuevo software y hardware, y transformado estas herramientas para la exploración y creación de nuevos sonidos

El discurso de la democratización

Este fue el otro gran tema: Lo digital abrió el acceso, no sólo a la música, sino que al hacer música. En este sentido, las tecnologías digitales permiten que solo con un computador, laptop o teléfono celular podamos crear piezas musicales a través de distintas aplicaciones. Hoy no sólo podemos acceder más fácilmente a la música y armarnos nuestro propio playlist, sino que también crear, mezclar e intervenir tanto la música como las máquinas. Si bien, como dijo uno de los entrevistados, siempre “cualquiera” ha podido hacer música, la verdad es que la entrada de las tecnologías digitales tiene una particularidad, y es que no se necesita tener grandes conocimientos musicales para poder componer música a través de las distintas aplicaciones que se han ido desarrollando. Un ejemplo de esto es la aplicación Oscilab.

Tocar la música

Un tema interesante presente en las entrevistas que hicimos fue que, a pesar de tanta máquina y procedimiento digital, los músicos de alguna forma “añoran” el “tocar” los instrumentos. Sin embargo, me sonó a una cuestión nostálgica, casi romántica, como cuando, en referencia a los procesos digitales en literatura, la gente dice “me encanta tener el libro, tocarlo y olerlo”. Un ejemplo más de esta especie de nostalgia es la popularidad que han adquirido los vinilos.

Hubo varios demos vinculados a la cultura libre en Sonar+D, como las experiencias de “hazlo tu mismo”, activismo digital, talleres sobre hacking, entre otros (y buena música en el festival), lo que creo que convierte a este evento en un espacio relevante para conocer las nuevas tendencias en la relación música y tecnología, y analizar cual es la especificidad de la música (en) digital.