Samplear no es robar, y lo dice una corte alemana

Samplear no es robar, y lo dice una corte alemana

Domingo 5 Jun 2016

Puede parecer absurdo, pero fueron veinte años de litigio legal por samplear dos segundos de una canción. Los involucrados son el grupo alemán de música electrónica Kraftwerk y el productor ligado al hip hop Moses Pelham.

El caso

En 1997 Pelham sampleó una pequeña parte de la canción Metall auf Metall (1977) de Kraftwerk para componer la canción Nur mir, interpretada por Sabrina Setlur. La parte utilizada corresponde sólo a dos segundos, pero el loop se repite a lo largo de la canción. Pelham pertenece al mundo del hip hop, en el cual, como todos sabemos, el sampling y el remix son parte fundamental de las composiciones.

Dado que el uso fue realizado sin el consentimiento de Kraftwerk, estos demandaron al productor por infracción a la ley de propiedad intelectual. El caso pasó por varias instancias judiciales, hasta que en el año 2012, el Tribunal Federal de Justicia alemán dictó sentencia en contra de Pelham, alegando que incluso dos segundos de una canción están sujetos a copyright y que el sampling sólo es permitido cuando no es posible producir el efecto de sonido deseado de otras maneras. Dado que en esa ocasión la defensa de Kraftwerk probó que en 1996 Pelham podría haber creado su propio efecto sin recurrir al sampleo, el tribunal dictaminó la prohibición de tocar la canción Nur mir.

Pelham en esa ocasión declaró que la decisión del tribunal afectaba profundamente la creación musical en el ámbito del Hip Hop y otros géneros, como la misma música electrónica. El productor apeló a la sentencia y el caso fue llevado a la Corte Federal Constitucional. En el juicio, el vocalista de Kaftwerk, Ralf Huetter, hizo referencia a La Biblia diciendo que el mandamiento “no robarás” también debería aplicarse a la música. Finalmente, la corte estableció que la libertad artística debía prevalecer sobre el interés de los derechos del autor, fallando a favor de Pelham.

Todo es un remix

Sí, en el hip hop lo es. Y en tantas otras expresiones de la cultura. Lo importante en este caso es que esa práctica haya sido reconocida por un tribunal, sentando un precedente valioso. El tribunal estableció que si bien la más mínima utilización de un sonido puede infringir derechos de autor, la defensa de ese derecho no puede prevalecer por sobre la libertad de creación. En este sentido, acordaron que imponer cobros a los compositores por este tipo de usos afecta negativamente el proceso creativo y que el sampling debería ser permitido siempre y cuando no compita directamente con la obra sampleada.

En una época donde la re-escritura, el sampling, el remix y otras formas de creación relacionadas con el “reciclaje” se han potenciado por la plasticidad intrínseca del lenguaje digital, considero que este fallo es fundamental porque sienta un precedente. Hemos visto múltiples casos como éste, donde incluso existen abogados especializados en encontrar infracciones de este tipo (absurdas) para obtener beneficios económicos, tanto para ellos como para los demandantes (lo pueden ver en el documental “everything is a remix” de Kirby Ferguson). La corte estableció finalmente que los compositores deben ser libres de crear sin miedo a correr riesgos financieros o ser limitados por restricciones como las impuestas por los derechos de autor. El sampling fue reconocido como legal y en este sentido, la corte falló a favor de la creación por sobre los intereses mezquinos de algunos artistas, lo cual puede extenderse a muchas otras áreas creativas.