Tal como dice Benito Baranda, en esta teleserie que se ha armado sobre la CASEN hay un montón de cosas equivocadas. No tengo suficiente conocimiento ni paciencia para opinar sobre la parte política, ni quiero opinar sobre lo insuficiente que puede ser la encuesta para medir la pobreza (con lo que estoy de acuerdo). Sin embargo, luego de las opiniones de varios políticos sobre las estadísticas involucradas, no puedo sino opinar sobre este punto en particular.
Este fin de semana varios medios recogieron aspectos de la
polémica desatada luego de que Ciper Chile ([1] [2]) denunciara que el gobierno de
Piñera habría "negociado" con Cepal para incluir una pregunta en la encuesta CASEN que habría
"permitido" disminuir la medida del nivel de pobreza en Chile desde un 15.0% a 14.4% en 2011, lo que el presidente Piñera anunció el 20 de julio pasado como un logro de la gestión de su gobierno. Andrés Hernando, hoy ex-asesor del Ministerio de Desarrollo Social, y responsable
(hasta cierto punto) de la aplicación de la encuesta, habría advertido al ministro Lavín la noche antes del anuncio que la baja en la pobreza de 15.1% a 14.4%, aun incluyendo la pregunta cuestionada, no era significativa.
De todas las cosas que pueden estar mal en esta historia, ¿qué es lo que realmente invalida estadísticamente el resultado que el gobierno quiere presentar como un logro? A mi juicio, no es la supuesta "negociación"
con Cepal para incluir una pregunta nueva, ni los "pre-tests" tomados antes de la encuesta, ni lo significativo de la cifra misma (dependiendo de algunos parámetros, según mis cálculos la disminución
sí es significativa). No, lo realmente cuestionable es el momento en que se toma la encuesta.