El caso de Prometheus Laboratories v. Mayo Labs comenzó en el año 2004. Prometheus, una subsidiaria de Nestlé, tiene una patente sobre un método para determinar la dosis correcta a administrar de tiopurinas, medicamentos inmunosupresores que se usan en el tratamiento de algunas enfermedades gastrointestinales.
La invención de Prometheus consiste en medir la concentración de un cierto metabolito en la sangre del paciente, y en base a una fórmula determinar cuál es la dosis de tiopurinas que se debe administrar. La prestigiosa Clínica Mayo comenzó a tratar a sus pacientes utilizando su propia fórmula basada en la concentración del mismo metabolito, por lo que fue demandada en EEUU.
En dos ocasiones una corte de apelaciones determinó que esta técnica constituía una invención patentable y que cualquiera que intentara usar el mismo método para tratar un paciente debía pagar a Prometheus. Esta semana la Corte Suprema de EEUU determinó en forma unánime que este tipo de prueba diagnóstica no es patentable.