Hace un par de días atrás Ciper Chile publicó un estudio en el que se da a conocer un tremendo escándalo: alrededor de 500 colegios de la región metropolitana han cometido "faltas graves" relacionadas con cobros de la subvención por alumno. En esencia, mienten para obtener más dinero del que les corresponde. Parte importante del problema está en la incapacidad del Ministerio de Educación para fiscalizar el cumplimiento de la normativa, y para penalizar adecuadamente a los colegios que roban. Las multas son irrisorias, y los sostenedores de colegios lo saben. Las cifras robadas por estos colegios son altísimas.
Imaginemos un sistema electrónico de asistencia a clases, donde cada alumno tuviera una pequeña tarjeta o circuito impreso (por ejemplo, un RFID impreso en la libreta de comunicaciones). Al llegar cada día al colegio, basta con que acerquen su libreta de comunicaciones a un lector colocado en la puerta de la sala de clases, y la asistencia ya estaría tomada. No habría necesidad de inspectores en terreno. La información estaría en días, y no meses como ocurre actualmente. El fisco tendría información de manera mucho más oportuna y precisa. ¿Cuánto costaría implementar un sistema de este tipo?
Según un cálculo rápido basado en cifras del Ministerio de Educación y en supuestos que detallo más abajo, el costo de un sistema así sería de alrededor de $857 millones de pesos anuales, o un 0,2% del monto total anual que destina el fisco a subvenciones.