En Aysén, región que queda en el extremo sur de Chile, durante los últimos 3 meses ha ocurrido una serie de sismos de intensidades entre los 3 y los 6 grados en la escala de Richter de manera casi diaria. Esto no es raro en un país eminentemente sísmico, donde ocurrió el mayor terremoto medido en la historia mundial (Valdivia, 1960). Lo anterior ha provocado cierto grado de comprensible pánico en la población que vive en la zona, sobre todo después de un tsunami, ocurrido hace un par de semanas atrás, en el que fallecieron tres personas y siete continúan desaparecidas.
A pesar de lo lamentable de lo anterior, la pregunta ha sido repetida una y otra vez por la prensa nacional: ¿pudo haberse evitado lo anterior? La respuesta es un rotundo no: ¡los terremotos no son predecibles aún!