Este es el nombre de una famosísima máquina: un robot capaz de jugar ajedrez construído en el año 1769. Se trataba del torso de un maniquí de madera, de tamaño natural, adornado con un abrigo y un turbante, puesto sobre un gabinete que contenía la maquinaria para mover el brazo del robot y permtirle jugar ajedrez.
Este robot jugaba tan bien ajedrez que pudo vencer personajes como Napoleón Bonaparte y Benjamín Franklin, y se hizo muy famoso en Europa y Estados Unidos. Para persuadir a los incrédulos, el dueño de la máquina abría el gabinete para mostrar la maquinaria en su interior. Por supuesto y como podrán deducir por el año de construcción, en que no existían ni computadores, ni robots, la "inteligencia artificial" de este robot era, bueno, artificial >>