Últimamente me ha tocado ver debates muy acalorados en los cuales las partes que tan frenéticamente discuten ... ¡en realidad están de acuerdo! Bueno, no siempre o no en todo, pero en buena parte de las cosas. Entonces la pregunta es por qué se producen esas discusiones, y qué podemos hacer para evitarlas, y encontrar una forma de encauzar la discusión que sea más favorable a encontrar los acuerdos, y a identificar y delimitar los desacuerdos.
Lo primero que debemos asegurar es que estemos hablando de lo mismo. Y no basta con utilizar las mismas palabras, sino verificar que efectivamente cada contraparte involucrada (o stakeholder) entiende lo mismo de los conceptos, sobre todo si son centrales. Es algo que suena bastante obvio, ¿cierto? Pero en muchos temas, hemos visto que se omite ese importante hecho.
Veamos algunos ejemplos: