Siempre es extraño ver en la prensa escenas de guerra, de accidentes o disturbios rodeadas de curiosos armados con cámaras digitales (en su mayoría de teléfonos móviles), tomando fotos y videos de los heridos, de los cadáveres, de la tragedia. Muchas veces los fotógrafos aficionados han entregado las primeras imágenes de acontecimientos tremendamente relevantes. Pero al mismo tiempo ese impulso de fotografiar algo extraordinario no siempre tiene motivos muy elevados.
Pensaba que era un fenómeno nuevo, pero al parecer no lo es. En esta foto de la segunda guerra mundial, tomada en 1941 ó 1942, soldados de la Wehrmacht y de las SS aparecen fotografiando a un partisano ruso ahorcado. En la foto son visibles cuatro cámaras que fotografían al cadáver (también hay un niño en la foto, en el extremo izquierdo). Es verdad que es otra época y se fotografía al "enemigo" vencido, pero la imagen de los fotógrafos aficionados me impresiona mucho de todas maneras, tal vez más que el ahorcado en sí.