"La pornografía infantil es genial. Los políticos no entienden la idea de compartir archivos, pero entienden la pornografía infantil, y quieren filtrarla para ganar puntos con el público." [*] Estas son las palabras del director del grupo de anti-piratería danés (Antipiratgruppen), y son solo un ejemplo de la manipulación que se hace de este tema.
La pornografía infantil es una lacra social, y por lo mismo resulta obsceno cada vez que se pretende usarla como justificación para controlar a la gente que usa Internet, más aún cuando no está demostrado que la censura acabe con el problema.
Imagina que estás de visita en un lejano y exótico país. Te acercas curioso a un quiosco de revistas y un policía te pide tu pasaporte, a fin de anotar en una libreta el nombre de cada revista o diario que miras. "Para proteger a los niños", es la razón oficial. Esa es exactamente la situación que quería imponer la normativa chilena que obligaría a cada usuario de un cibercafé a registrarse antes de poder navegar por la web.