Una de las iniciativas que cobra cada vez más importancia dentro de gobierno tiene que ver con el uso y aplicación de software libre. Este es un tema polarizante: frente a éste, casi todo el mundo adopta una posición de rechazo enérgico o de defensa enfervorizada. Pocos hay que dimensionen en su justa medida el aporte de utilizar software libre para distintas actividades.
Muchos podrán recordar por ejemplo la iniciativa del Senador Navarro Brain, quien intentó ("a palos", y sin entender verdaderamente la esencia del asunto) generar un proyecto de ley que obligara a los servicios públicos a utilizar software libre. Me pareció entonces (y me sigue pareciendo) que es un contrasentido que te obliguen a ser libre; la libertad tiene que ver con poder optar.
Hace ya dos años dentro de la institución donde trabajo se contrató una consultoría al CEDI (Centro de Estudios de Derecho Informático), para ver la compatibilidad de las licencias de software libre existentes con la legislación vigente. Los resultados a los que llegaron fueron muy interesantes.