"No le preguntes al peluquero si cree que necesitas un corte de pelo". La última vez que escuché hablar a un abogado de patentes sobre cómo promover la innovación, no dejaba de pensar en esto. Su solución central al problema de promover la innovación era que hubiesen más patentes aunque hubiesen más litigios. Dicho de otro modo, su motivación central era que hubiese más trabajo para los abogados de patentes.
Sin ánimo de ofender, a menudo pienso esto de los abogados en general. Siento que promueven sistemas legales innecesariamente complejos, que hacen innecesariamente difícil que los ciudadanos podamos hacernos cargo de nuestras propias relaciones (comerciales, laborales, matrimoniales, etc.) ¿El objetivo? Que nunca dejemos de necesitar abogados.