A pesar de que el momento de la muerte se aproxima, no tengo miedo de morir e irme al infierno o (lo que podría ser considerado peor) de irme a la versión popularmente difundida del cielo. Espero que la muerte será la nada total, y por quitarme todos los posibles temores respecto a la muerte, estoy agradecido al ateísmo.